Cita:
Originalmente publicado por Borneira
Gaspar empieza a tocar las p**. Ya vereis como después de tanta risa, va a ser declarado visitante no grato. Veamos cuanto tiempo tardan en organizar una batida.
|
La Voz de Galicia
Diario borrascoso
Seis mil euros por Gaspar
Eduardo Rolland
31/8/2008
La cabeza de Gaspar ya tiene precio. No la ha pedido Salomé en bandeja de plata, pero hay ya quien ha reclamado este trofeo y le ha puesto precio: 6.000 euros. Me lo ha contado Antonio, del bar Antonio, que tiene su zodiac de Antonio y sabe todo lo que se trama por la franja litoral, de Ríos a Bouzas. Un millón de pesetas, de las de antes, es lo que pagan a quien mate al delfín más popular de la ría de Vigo.
Desde
La jauría humana, no se recuerda una salvajada como ésta. De alguna forma, mucha gente se ha confabulado para terminar con Gaspar, a quien consideran una amenaza terrible, una suerte de Leviatán que debe ser exterminado antes de que él mismo «asesine» a alguien.
A fuerza de publicar que tiene entrenamiento militar, y que es una especie de agente 007 huido de una base naval estadounidense, entre las gentes del mar de Vigo se ha extendido el bulo de que el bicho lleva hasta un microchip para espiarnos. Se desconoce qué informes pueda reportar Gaspar a la CIA, pero la teoría es más propia de la TIA.
Que yo sepa, en Vigo no guardamos ningún secreto de utilidad militar y, además, si el Pentágono quisiera investigarnos, le bastaría con apuntar a nosotros sus satélites, sin necesidad de mandar al primo de Flipper a espiarnos. A día de hoy, basta mirar al cielo y decir «33» para que salgas en todos los informes de inteligencia del planeta Tierra.
Pero hay quien sostiene teorías más elaboradas. Y la del agente Gaspar es una de ellas. De modo que han puesto precio a su cabeza, no solo porque pueda resultar molesto al individuo que tiene un yate con un motor de tropecientos caballos, sino porque, además, matarlo podría ser patriótico. Gaspar debe ser asesinado.
La ría no es espacio suficiente para un delfín y medio millón de humanos. Es evidente que el mamífero debe ser exterminado. Nos molesta. Salta. Quiere jugar. Es «demasiado cariñoso». Asusta a los niños. Ahuyenta a la pesca. Ya no se puede hacer windsurf en paz? Es evidente que hay que acabar con él. Hay que matarlo. ¡Ese asqueroso delfín! ¡Hasta cuándo seguirá riéndose en nuestras narices! ¡Si esos falsos ecologistas no diesen la matraca, ya tendría un buen arponazo en toda la cabeza! ¡Se lo merece! ¡Se lo ha buscado! ¡Acabemos con él!
Mientras tanto, Gaspar nada por la ría y juega con nosotros. Pero sus días están contados, porque ya tiene precio: 6.000 euros. ¿Lo haría usted? ¡Claro que no! Es mejor pagar a otros. Es mejor que alguien acabe con ese maldito monstruo. Hasta que consigamos lo que llevamos tanto tiempo buscando: Tener la ría para nosotros solos. Felices: Sin bichos asquerosos.