Estábien, confieso.
Al principio no entendía como una madre podía hacer algo así...
Adopté al alevin, le di sus algas con amor...
La criatura creció y creció...
Unas pruebas de ADN...
El enigma se resolvió.
¡¡¡Es mi hijo!!!.
El resulta de una loca noche con una Sirena en la Playa.
La Sirena Varada.
Recuerdo de aquel viaje a Coopenhague.
El niño crece bien,
vivo retrato de su mamá.
La foto es de hace unos meses.


