Sí señor, Cuarteroni, agradecido.
Me están entrando ganas de reabrir (si lo encuentro) el Martín Fierro y releerlo otra vez!
No lo podías saber, pero esta me retrotrajo a mis veinte, en un asado montado por colegas argentinos en la escuela de la empresa en Dayton (todos lejos de casa). Los argentinos, como es natural, protestaron del corte de la carne. Y de la calidad (qué car..o es eso de USDA Quality

). Pero te puedes imaginar como quedó: insuperable. Y la sobremesa... salieron las guitarras ("che, cómo es que un "gachego" como vos no sabés tocar la guitarra?...") y te puedes imaginar. En fín, voy a cortar, que nos ponemos pelmas.
Por cierto, el día que se acabe el blues... siempre nos quedará el flamenco.
Saludos y sorry por las nostalgias