Cojonudo lo que nos pasó en Almerimar este verano.
Llegamos sobre las 9 de la mañana a repostar y seguir camino. Intentamos aprovechar la parada para unas compras y una ducha en tierra pero el marinero nos dijo que a la media hora de estancia ya nos tenía que cobrar.
Así que desembarcaron tres tripulantes para hacer las compras y otros dos nos quedamos dando vueltas por la dársena.
Cuando nos acercamos para embarcar a los tres tripulantes el marinero pretendió cobrarnos por el hecho de estar dando vueltas por la dársena.
No discutí, y fuí a desembracar con la idea de ir a Capitanía a pedir la hoja de reclamaciones. Se me debió de notar en la cara, el marinero cambió el chip y dijo que bueno, que vale, que no nos cobraba.
Yo creo que fue una forma un poco torpe de buscar un propina (que hubiera tenido de otra forma).