Jefe, ya te he enviado mi recetita. Es de cocina de creación.
Además de inventarla y cocinarla, la han degustado reconocidos cofrades del mar y la gastronomía. Y no les pasó nada. Y, sorprendidos, tanto ellos como yo, les gustó. Y les he prometido que olerían el jamón, si me toca.
Y, sin que suene a peloteo, tomaremos jamoncito, éste u otro similar, cuando esté por tus mares.
