Re: ¡¡¡ A la caza del electrón a bordo ¡¡¡
Vaya por delante que no sé lo que te está pasando, pero ten en cuenta que la corrosión galvánica se presenta de manera espontánea entre dos metales diferentes que están en contacto y que comparten un medio que actúa como electrolito. Esto hace que las piezas metálicas sumergidas estén altamente expuestas a padecer este tipo de corrosión. Sin embargo, también puede aparecer en seco (por ejemplo en los remaches de los mástiles, etc.), aunque creo que siempre en menor medida debido a que la acción del agua de mar es más propicia que la del aire húmedo y salado propio del ambiente marino.
Por otra parte, la corrosión electrolítica se presenta en los mismos casos pero se alimenta de una fuga de nuestro sistema eléctrico, de manera que su comportamiento puede resultar mucho más agresivo.
Por tanto, yo buscaría entre los elementos metálicos que están en contacto directo con la bitácora (tornillos, guardines, etc.), sanearía la zona y comprobaría si en alguno de ellos aparece una tensión que no se espera debido, por ejemplo, a un cable pelado, una conexión deshilachada, etc. Si encuentras la fuga, asunto resuelto.
Si no aparece, entoces habría que pensar que la corrosión que padeces es debida a la utilización de piezas de metales diferentes que en presencia del ambiente marino trae estos resultados. La solución es jorobada porque esta corrosión es un porceso natural, y pasaría por evitar los contactos metálicos de otras piezas con la bitácora, utilizar otros materiales, etc.,
__________________
Un saludo
|