Jor. Yo sólo fui de paquete en semejantes circunstancias, y con unas olitas que no sé cuánto median, pero que medían mucho.
El piloto hacía lo que podía. Gracias a Dios aquello era un pumpboat a motor. El rumbo básicamente lo determinaban las olas. Gobernaba al tren de olas más importante, pero con la restricción de que tampoco puedes gobernarlo como quieres, por que el otro cojonudo tren también quiere que se le haga caso. Es un compromiso un poco agobiante.
Estoy seguro de que el piloto prestaba atención -mucha- a un sector relativamente restringido de agua. Me gustaría haber hablado con el piloto sobre qué coño estuvo haciendo durante todo el trayecto. Pero como no hablo tagalo, macho, me quedé con las ganas. También es cierto que si llego a hablar tagalo le iba yo a poner en claro al elemento aquel lo de que a veces es mejor no salir.
No sé cómo coño sabía el tipo aquel dónde se va a formar una pirámide con la suma de ambos trenes, que de vez en cuando se formaba un pico de agua que rompía......
No obstante, cualquier técnica que no sea un parche resuelto sobre la marcha, será bienvenida.
Aún hace poco nos tocó lidiar con mar de fondo y mar de viento. Una risa. Amurados a estribor, se iba aguantando. Pero de babor no había manera de ceñir nada, ni de moverse a velocidad decente, ni nada de nada. A poquitos y con paciencia. Tampoco es cuestión de irse hasta irlanda para coger después el viento en mejor ángulo por el bordo malo.
Hombre, mira, ya me ha salido una estrategia: aprovechar lo posible y más el bordo bueno, dando así margen para tomar el viento más de aleta por el malo...
