08/09/2008
Zampamos una patatas encebolladas con huevo revuelto. Charla en el interior, que fuera hace un poco de fresquete, y a dormir.
El viento crece un poco, pero no es nada del otro jueves. Despierto a las 06:00 pero una vez comprobado que el barco seguía muy bien en su tenedero (las marcas que había tomado seguían sin variar ni un pelo)

me pongo a dormir de nuevo.
A las 09:30 estamos todos arriba. Vemos la previsión y no es nada halagüeña.

Habrá NE que arreciará durante el día para llegar a puntas de 36 nudos. También el martes habrá NE, pero de menor intensidad. Nos planteamos tres posibles maniobras: quedarnos, ya que estamos protegidos, seguir hasta Carboneras o volver a Aguadulce. Descartamos la última, porque habría que volver a hacer lo mismo el miércoles o el jueves y queremos hacer la travesía con tranquilidad. Quedarnos en los Genoveses es relativamente seguro, pero me conozco y me temo que no pegaría ojo en toda la noche o, por lo menos, dormiría muy mal. Carboneras es la incógnita, porque nunca se sabe donde ni por cuanto tiempo te puedes quedar, pero nos decidimos por esta última.
A las 10:45 salimos, proa al mar y al viento, y en cuatro horas y media recorremos las 19 millas que nos separan de ese puerto. Durante la singladura nada a destacar. Olas que llegaron como mucho a marejada y viento que no sobrepasó F5.
Entramos a puerto y no vemos ningún sitio más o menos correcto para amarrarnos. Me acerco al fondo del puerto y hablamos con el guarda del varadero. Nos permite amarrar hasta las 06:00 de mañana. Bien.
Cerca está la gasolinera y nos enteramos que cierra a las 20:00 y que volverá a abrir entre las 08:00 y las 09:00. Como no nos hace mucha gracia madrugar, hacemos la maniobra a las 21:00. Nos ayuda el guarda del varadero. Aquí nos quedaremos hasta mañana.
Se me olvidaba decir que, durante la tarde, llegaron rachas muy duras del NE y tuvimos una pequeña lluvia de barro rojizo. Total, que salíamos con el Kacao reluciente y ahora…
Mañana ya veremos.
