Creo que la culpa ha sido mía.
Yo trataba de ser lo más escueta posible, en palabras, y se me ha entendido mal. Lo que quería decir es que la actuación más prudente, hasta tener resultados seguros, del equipo de arqueólogos catalanes merecía aplausos, mientras que las prisas del de Huelva (ahora sé que no fue un profesional, sino un político) me dejaban estupefacta. No fue con intención política.
