Veníamos andando por el pantalán desde el barco de un amigo despues de una de las primeras jornadas de navegación, y nos encontramos en dirección contraria con un "autoctono", al que no conocíamos y que amablemente le dimos los típicos buenos días de cortesía. El susodicho, aparta la mirada hacia el agua que nos rodea, escupe, nos devuelve la mirada y nos dice efusivamente ¡Buenos días!.
Despues de la perplejidad del momento dijimos, este tiene que ser el saludo oficial de los autoctonos.
Hoy en día despues de dos años, cada vez que nos encontramos a alguien en el pantalán nos acordamos de este primer encuentro y la risa vuelve otra vez cuando entre nosotros nos decimos si le saludamos según las costumbres lugareñas.



para todos.