El problema es que tu miras uno nuevo.
Si decidieras cambiar tu barco por un Sun Fast 36, por ejemplo, seguro que no tendrías que añadir tanto dinero. Y un Sun Fast 36 es el Pinyol Vermell que lleva unos años dando guerra en el circuito de regatas A2.
Un Salona 37 nuevo es un barcazo, pero vale más que el tuyo. Seguro que en el mercado de ocasión hay barcos que valen lo que el tuyo, o 15.000 leuros más que el tuyo y cumplen lo que tú quieres.
Es una idea...
Otra cosa es que a tí, o a mí, nos suelten el Pinyol Vermell y lleguemos 15 puestos más atrás que su patrón... pero que le vamos a hacer, nadie nace aprendido.
Releyendo, se me ocurre añadir otra opción: Participa con el tuyo. Quizá tu espíritu competitivo no te permita llegar siempre el último, pero como dice un compañero de regatas: Alguien tiene que ser el último. Participando con el tuyo rentabilizarás la inversión que tienes hecha, aprenderás a sacarle algo más a tu barco, lo tendrás siempre a punto y verás las regatas desde el lado más lúdico. Intentar ir en serio con un barco de crucero es perder el tiempo, así que aprenderás a regatear con una cerveza en la mano.
Aunque diga todo esto, yo también lo cambiaría por uno más cañero, pero en mi caso, mi socio y padre no opina lo mismo.