La experiencia es la madre de la ciencia y lo importante ademas de esto, es ir viendo los límites de tu barco. Yo viví hace tiempo una situación parecida pero el temporal de levante (del que ibamos huyendo) complicó mucho el adrizar el barco. Además los portillos que se le habían practicado al casco en una remodelación, quedaban demasiado expuestos y no se podían cerrar bien por la torsión. En fin un mal rato que no olvidaré.
