Pues continuamos pero antes un poco de publicidad
¡¡¡Boquerones Chemamoreno
los mejores del mercadoi!!!
De Chemamoreno los boquerones
están buenos de cojones
No te compres los De Urtzi
y no te llamarán curtsi.

Ahora sí, seguimos.
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-"¡Moooooc! ¡Cuatro minutos para la salida!-avisa el comité. Echo un vistazo al reloj confirmando lo exacto del aviso. Pasa un minuto y 80 segundos y vuelven a avisar.
-"¡20 segundos para un minuto para salida!
-¡Que no joder! ¡Ya estamos! Se han comido un minuto - protesto amargamente
-¡Mooooooc! ¡Un minuto para salida!-rugen los altavoces de las VHFs. Como no es la primera vez que ocurre que el comité acorte involuntariamente el procedimiento de salida, hemos tomado la costumbre de no alejarnos mucho del barco del comité para que no nos pille la salida buscando rebozuelos en las dehesas sorianas.
Acortamos la maniobra para recuperar ese minuto y...
-¡Moooooooccccc! ¡Salida válida!
No es la mejor de las salidas pero no está mal. El Alcedo se dirije hacia la baliza de barlovento amurado a estribor. Pronto nos superan por barlovento los "primos de zumosol" , un Dufour 34 40th Edition y un Bavaria 42, ambos con velas de las güenas, güenas, que nos quitan el viento, el aire, la velocidad y el tocino, por si este tiene algo que ver.
Nos han dejado fritos pero lo peor es que el barco no se recupera.
-¿Se puede saber qué pasa?-me pregunto. Esto no va.
El Alcedo, amante de vientos por encima de los quince nudos, no arranca. Con 17 nudos de viemto estamos ciñendo a tan sólo tres nudos escasos. Vemos raramente los cuatro nudos en el GPS. Reviso todo el trimado por enésima vez. Creo oir una carcajada que sale del interior del cofre.
-¿Serán alucinaciones mias? ¿Habra elegido hoy el Alcedo para empezar a comunicarse descojonándose de mí?
Damos un bordo de libro. Es decir realizado tan a cámara lenta que parece más una repetición de la jugada por motivos pedagógicos. Eso sí, no parece una técnica especialmente eficiente para regatas.
El Alcedo se comporta como un barco serio y sobretodo regular. Amurado a babor va igual de hecho una mierda que amurado a estribor.
-¿Pero qué coño pasa?
Modifico la tensión del backstay, la posición de los escoteros de génova, amollo escota de génova y mayor, modifico la tensión del parajil, corrijo una falta ortográfica en el certificado de navegación del Alcedo,.... De nuevo la carcajada sorda emergiendo del interior del barco. Me acuerdo de la defensa, me miro la mano con sus marchitos y deteriorados apéndices y me empiezo a plantear tirarme al agua para ver si hemos enganchado algo que no nos deja navegar. Lo desestimo por ahora. Tal y como van las cosas el riesgo de perecer ahogado es demasiado alto.
Llegamos a la baliza de barlovento. El proa cofrade Aproa, valga la redundancia, está en la proa y vuelva a valer, la redundancia otra vez,
preparando la izada del asimétrico.
-¡Preparados para virar!
-¡Viramos!
-¡Se ha pillado! ¡Está mordida la escota! - grita Cristina.
-¡Mierda, coge la caña , déjame a mí! Me lanzo al güinche y trato de desliar la escota. En un arranque descerebrado y visceral y al no poder desliar la escota, al grito de "¡Cagüentó te vas a enterar!" empiezo a dar vuelas a la manivela cazando la escota sin quitar el muerdo previo.
-Ya lo desliaré en popa - me decía a mi mismo.
Una carcajada atronadora emergío cual misil agua-tierra del fondo del cofre de babor.
Con la desconcentración del momento y la tardanza en cazar la escota el Alcedo se veía impotente para tomar la baliza. Una nueva virada era necesaria pero el atasco que teníamos en el güinche era monumental, ni el gran Houdini sería capaz de desliar semejante pifostio.
La esfera amarilla, como si del Sol se tratara, atraía al Alcedo cual Icaro. Antes de que fundiese sus alas de cera dí un golpe de timón, virando y acuartelando la génova. Entre el ulular del viento, rociones , siniestras carcajadas, el Alcedo comenzó a derivar mar adentro a más velocidad de la que estaba hoy ciñendo. En la proa del barco se oían unos gritos lastimeros.
-¡Auuuuhhhh!¡Arggggg! ¡Estoy aquí, cuando me echéis de menos venid a por mí!
El génova tenía marcado un bulto extraño que parecía animado por algo de vida. Nuestro proel se debatía entre la vida y la muerte atrapado y aplastado entre la vela de proa y el púlpito. Tras unos penosos esfuerzos acompañados de unos quejidos y palabras algo gruesas (El proa del Alcedo es mucho mejor hablado que su patrón), Juanfran logró zafarse sin ayuda pues el resto de la tripulación estaba a lo suyo.
Aproa, el proa, dejó por fin la proa (¡chúpate esa tridundancia!) magullado para intentar desazocar la escota. Tras un esfuerzo tan titánico como valdío tomamos la terrible decisión: ¡Hay que cortar!
continuará.....si no pasa na tú.