Esto me recuerda cuando vivía en un país tropical agraciado por la naturaleza con abundantes petrodólares, sus habitantes se vieron de buenas a primeras con un poder adquisitivo enorme, pero con el mismo precario nivel cultural y un civismo inversamente proporcional a su abundante dinero. En nuestro círculo decíamos que esa gente se había caído de la palmera al Cadillac.
España ha tenido en los últimos decenios un desarrollo económico notable... A buen entendedor pocas palabras.
