Hola, Polen y la compaña. Yo soy fiel, pero poco; digamos que soy fiel mediopensionista. Me explico.
Tengo un JOD 35, fue un amor a primera vista, un flechazo, vaya.
Ví uno en el puerto de El Candado, en Málaga, y supe que era él.
Me puse a buscar en internet, y qué casualidad que vendian uno en Benalmadena, y ¡¡con amarre¡¡ eso ya era la hostia.
Lo traté, conseguí que el banco me prestara el dinero, y me lo compré.
Yo entonces no entendia nada de barcos, no tenía más experiencia que unos cursos de vela ligera y me estaba sacando el PER.
Me engañaron como a un chino, no en el barco, que es un buen barco; sino en el precio y en los papeles. Con el tiempo se arreglaron los papeles, olvidé lo del precio y conforme fui navegando y conociendo mi barco, me di cuenta que me gustaba, le fui arreglando cosas, aprendí un poco de todo, bricolaje, mantenimiento, trimado.
Aprendí a conocer sus virtudes y sus carencias, nadie es perfecto. Al día de hoy, estoy contento. Se que tengo más barco del que nunca voy a necesitar, que yo diré ¡¡basta¡¡ y él siempre estará dispuesto a más.
Es un barco de reacciones nobles, obediente, que camina con un soplo de viento, muy sensible al trimado, permite muchos errores; a cambio, tiene caracter, es exigente, espartano, y te pide estar muy atento cuando sube el viento.
No me planteo cambiarlo, entre otras cosas, porque aun me queda mucho para pagarlo. PERO....
Me encanta mirar otros barcos, todos los barcos; me imagino navegando en ellos, sintiendo sus reacciones a la caña, como pasa la ola, cuanto viento aguantan antes de recucir trapo, como sería maniobrar con ellos en puerto, vivir en ellos.
Soñando despierto, me imagino que tengo medio pantalan para mí solo, y que dispongo de un trawler como el Sonrisa, un Contessa 32, un Amel 54, una jabega aparejada con vela latina, un Hobbycat, un tractorcito de 25 pies con casco de desplazamiento y un Yanmar 30 CV, y una goleta de 20 metros; y en medio de todos, el JOD 35.
En mi pueblo había un gitano muy rumboso y flamenco él, Juan se llamaba. Una vez le preguntaron, Juan, si tuvieras mucho dinero, ¿qué te comprarías? él contestó: una buena montura.
No, mucho, mucho más dinero. A lo que él respondio: otra buena montura. Mucho más dinero, le dijeron. Él siguió respondiendo: otra buena montura.
Y le preguntaron, ¿y para qué quieres tantas monturas (caballerías)?
Y él dijo. para cuando Juan quiera variar.
Pues a mi también me gusta variar; aunque siempre me gustaría conservar mi ONE DESIGN y seguir areglandole cosas, poniendolo guapo y navegando con él.
Cerveza de trigo y lacitos salados para todos.
