Bueno, lo prometido es deuda y aunque con cierto retraso, les relato mi aventurilla en la regata:

para todos que el tocho no es pequeño.
Espero transmitir todas esas sensaciones que muchos conocemos, sufrimos y disfrutamos, y que tan difícil son de plasmar en un papel.
El día de la salida ultimamos los preparativos para la travesía y zarpamos a las 15:10 hacia la línea de salida. El puerto de Las Palmas lucía su mejores galas; entre participantes y acompañantes el número de barcos rondaba los 70, a éstos había que sumarle la armada "conejera" liderada por el cofrade "duendevelas" que se unían al jolgorio saliendo de Lanzarote en número superior a 20.
El tiempo ayudaba, algo nublado, con 13 nudos del NNE y una olita "graciosa".
Hemos hecho una salida decente y pronto nos colocamos en las primeras posiciones, tras un par de viradas dejamos atrás la isleta y ponemos rumbo 351+ó - destino las SalvaJjes. La imagen de mirar atrás y ver toda la flota por la popa era digno de enmarcar.


Se hace de noche, las condiciones se endurecen y bajo a ponerme la ropa e agua (primer error), subo algo mareado y sin tiempo para recuperarme debemos tomar un rizo, me amarro y voy al palo. Realizamos la maniobra sin problemas, pero a mí me deja tocado

.
Con aparentes de 22-23 nudos y alguna racha superior hacen que tengamos que estar muy atentos, vamos volando pero yo necesito aire para despejarme y me tumbo en la banda esperando que se me pase el mareo y recordando que había traído un montón de Briodamina pero, listo de mí, estaban en el camarote (segundo error).
a una ola no se le ocurre otra cosa que barrer la cubierta, lo que faltaba, totalmente mojado y con toda una noche dura por delante. Me quiero cambiar pero la idea de bajar me hace sentirme peor, me lanzo como un poseso a sotavento y suelto "la mundial".
Esta es la situación: Vamos bien situados, con un rizo en la mayor marcando puntas de 8,40 y no bajando de 7,5 nudos. Yo estoy calado hasta la médula, con un mareo de c...j..s, tiritando de frío y visitando sotavento para echar lo que ya no tenía.
En ésto estaba cuando el patrón me pide el relevo en la rueda.
-¿Puedes llevarlo un rato?. Me dice.
-Sí, tranquilo, no me voy a hacer el héroe, yo te aviso cuando no aguante más- contesté. Estas palabras le tranquilizan y su reacción me reconforta a mí también.
¡Con un par! llevando el barco de noche, manteniendo el rumbo con una escora importante y 7.89, 7.92...venga venga, 7.99... !8.04! he puesto el barco por encima de 8 nudos ciñendo, lo he mantenido un buen rato asíy no he bajado de 7.60. me dio tiempo a reflexionar lo siguiente: si quiero tener un barco y navegar con la almiranta y el grumetillo, yo voy a ser el responsable y quien tenga que mantener el tipo ante estas situaciones, la almiranta tendrá que relevarme y pasar por lo mismo...dudas...¿Podremos hacerlo? y el grumetillo...
¿Cómo vas?. Me dice el patrón.
-Yo te aviso no te preocupes.
Tras una hora le cedí la rueda y me puse a dormitar deseando que el sol del nuevo día saliese por estribor... continuará.