No sabes lo que me alegro de que todo acabara bien. Al ver tu correo, por el hecho de poder escribirlo ya sabía que estabas bien, pero me imagino lo angustioso que ha debido ser, y la de cosas que deben haber pasado por tu cabeza.
Recibe un fuerte abrazo, Javier, espero poder hablar contigo de esta y otras aventuras delante de

no virtuales.