Llegará un momento en el que subirás al barco y le dirás: a Cala Blava. El saldrá del amarre, sacará velas, trimará, evitará a otros barcos, quitará velas, fondeará y cuando hayas llegado te dirá: Señor, Cala Blava.
Después de ese día alguien inventará una máquina de realidad virtual que te permitirá experimentar la navegación sin moverte de casa y con el grado de implicación y trabajo que tú elijas.
En esos tiempos, no muy lejanos, yo seré considerado un retrogrado sentimentaloide.

P.D.: La sonda esa será capaz de evitar que sueltes tu anclote sobre la posidonia????