Jooooo
deeeer.
El mal rato, sólo lo sabes tú. A mí me ocurrió algo parecido, pero muchísimo más cerca de la playa que tu, pero con un ataque de asma y aguantando el vómito casi en la boca, pues eso, uno piensa, este no es tu último día chaval. Los coletazos más fuertes, los dá el pescado fuera de agua. Se sacan fuerzas de donde no hay. Felicidades por la sangre fría.


Ésta me la tomo a tu salud.
