Fareraa, cuando sacas punta al lapicero trastornas al personal... al menos conmigo lo has conseguido
¡Qué relato tan bonito!
Felicitarte es poco, me ha cautivado y el leerlo ha hecho renacer el sentimiento oculto (muy oculto debía estar, que no la había divisado hasta ahora

) de mi amor hacia los faros.
Soy de Castro Urdiales,
Para mi, el faro de Castro, desde esta perspectiva, siempre me ha parecido un gigante, un gigante bueno y salvador. No me daba miedo, si respeto. Es alucinante pasar buceando el boquete por donde entra el agua al pozo interior bajo del puente, salir a mar abierto y ver la mole que tienes encima. Solo lo hice una vez, acompañado por mi hermano pequeño y juré nunca más volverlo hacer. Solo puedes hacer esto cuando está la mar llana.
En invierno, cuando el temporal arrecia y la marea acompaña, el borde de la batiente ola pasa sobre el puente y besa su cúpula...
El día de la foto solo eran las gaviotas las que disfrutaban de su cercana mirada.
