
A mi me gusta esa sensación. Me ocurre cuando desembarco o cuando he estado largo rato haciendo snorkel. Es como si llevases el vaivén de las olas dentro del cuerpo. Llegas a tierra después de haber sido uno con el mar. Me reconforta ese pensamiento. Oommmmmmmm...
Una vez leí de una inglesa que llevaba dos años con mal de tierra. La pobre estaba totalmente anulada. En la revista, que a veces funciona un poco como nosotros, contactaron con investigadores en esto de los mareos para ayudarla. No sé muy bien cómo acabó el tema. En cualquier caso son ejemplos muy raros.