Escrutaba al día,cuando ví, la nube blanca
Alta y arrogante, en el cielo, es la reina.
Vieja sabedora de su propia omnipresencia.
Por sus rasgos, al marinero avisa y canta.
Esta mañana no era de algodón formada
Si no, mas bien, una hoja de papel rasgado,
Sabiduria de los poemas que acumula
El viento, en su peregrinaje aleteado.
Hoy me decía ¡Viene viento! al estar rasgada.
Aferra bien tu poema, que viene el viento.
Y así lo hacía y cuando en ello estaba,
Vino el viento y su canto, en mi jarcia aullaba,
O quizás lloraba, porque venía hambriento.
Pero la nube, al marinero avisa y canta.

