Un servidor se acabó de pagar la carrera traduciendo libros, náuticos y de los otros. Sé de buena tinta lo que cuesta a las editoriales encontrar alguien que sepa escribir correctamente, domine razonablemente dos idiomas y entienda del tema del que trata el libro, y si es de náutica más. De hecho, la editorial para la que trabajé en tiempos me preguntó recientemente si quería hacer alguna cosa para ellos, a lo cual tuve que responder negativamente, no por falta de ganas.
La reducida tirada de muchos libros no permite hacer grandes dispendios, y más como está ahora la cosa, cuando todo el mundo prefiere leer via internet... Si se puede, SIEMPRE hay que preferir la versión original, aunque sea con un diccionario al lado. Se acaba disfrutando más, y al mismo tiempo se aprende o se perfecciona un idioma.


