Lo más curioso del problema de las puertas, para mi, está siendo la observación de que nos hemos distribuido en tres grupos:
1.- Los que han visto la solución de manera intuitiva.
2.- Los que la han visto después de un pequeño razonamiento (con 100 cajas)
3.- Los que no la ven.
Es evidente que no se trata de un problema de más o menos inteligencia, puesto que en un grupo de internautas como el nuestro ese parámetro tiene pocas variaciones y, en todo caso, el mínimo tiene un valor bastante alto.
¿Entonces?
Tal vez se trate de una cuestión de concepto: Unos tienen completamente diferenciado lo "probable" de lo "posible" y otros no.
Enfrentados a la visión de las dos puertas finales, algunos de nosotros se quedan atrapados por el hecho de que es POSIBLE que el premio esté en cualquiera de ellas, y eso les impide continuar hacia la idea de que es más PROBABLE que esté en la que no eligieron primero.
Creo que este tipo de juegos es una manera excelente de hacer ejercicio con las neuronas.
