Los laureles se han secado
en los campos de batalla del ayer
y hoy las rejas del arado
abren nuevos surcos al amanecer.
Por circunstancias de la vida, he leído bastantes diarios militares ingleses del XVIII y del XIX. Sobre Trafalgar, el diario de Collingwood y varias cartas de oficiales británicos que allí estuvieron; cartas de Nelson; el diario de la campaña española de Wellington, etc.
De toda esa literatura he sacado la conclusión de que los ingleses se sorprendían a menudo de la precariedad de los medios de los españoles y de su falta de previsión, que son cosas que, estaréis de acuerdo, suelen depender de las políticas y las economías de los diferentes reyes y reinados. Pero nunca he leído nada despreciativo hacia los marinos o los soldados como individuos. Antes al contrario, en muchas ocasiones me han transmitido un gran respeto por su valor.
Ahí está la placa que se colocó en la puerta el camarote de Churruca; el trato dispensado a los oficiales y marineros apresados en Trafalgar, que fueron puestos en libertad inmediatamente; el informe del capitán de presa que devolvió el sable al capitán del ¿Santa Ana?, etc.
Y, como muestra, una frase en el diario de Wellington: "Las tropas españolas que nos apoyan mantienen sus líneas hasta la muerte, pero son incapaces de maniobrar..."
Tal vez sí que sintieran un cierto desprecio "profesional" por gente como Carlos IV, Godoy o Fernando VII, pero ¿cuántos españoles no lo han sentido alguna vez, incluso en la actualidad, a la vista de su gestión?
Aquellos tiempos pasaron, por fortuna. En la mente colectiva de los ingleses quedó el "legendary spaniard pride" (el legendario orgullo de los españoles) y, hoy en día que somos aliados en más de un follón, pasan admirados a observar las bases españolas y, como cosa curiosa, los blindados de transporte de tropas, de fabricación nacional.
Y nuestros historiadores también se "equivocan" a favor: ¿sabíais que el famoso general Castaños no estuvo en la batalla de Bailén? ¿sabíais que quien venció a los franceses fué un mercenario suizo? ¿sabéis que la intervención de Castaños consistió en romper los acuerdos de rendición que el suizo había pactado con los franceses?
Como afirma un cofrade más arriba, somos todos prácticamente iguales. Si nos convencemos de lo evidente no hará falta revisar más la Historia ni cogerse ningún cabreo de acomplejado.
Además, siempre nos quedará el futuro.
Perdón por el rollazo.
