El Faro de Sagres
Eclipsado por el renombre del vecino San Vicente, el Faro de Sagres es el hermano olvidado en la esquina más remota de Europa al SW. Su luz es roja, lo que no es frecuente en los grandes faros, pero quizá fuese la única manera de poder distinguir ambas esquinas de la punta con eficacia visual. La distancia entre ambas luces es demasiado pequeña.
Los faros han sido también lugares de desarrollo científico y tecnológico, centros de coordinación militar y lanzaderas desde donde zarpaban las expediciones hacia tierras aún desconocidas.
El Faro de Sagres se encuentra dentro de la zona amurallada de la Fortaleza construida en el promontorio. El entorno de la Punta de Sagres es el marco incomparable de la Costa Vicentina, hasta donde llega el Parque natural del Alentejo Sur.
Esta foto es la costa, tomada desde el promontorio, que está a espaldas de nosotros.
El Faro de Sagres jugó un papel fundamental en el desarrollo naval de Portugal, de la mano de Enrique "el Navegante". Nombrado Duque de Viseu y con una gran fortuna personal, hizo construir la primera fortaleza en el promontorio cerca de la punta.
En la antigüedad, existía en la zona el denominado "Promontorium Sacrum", y aunque no se ha podido determinar con exactitud el emplazamiento original, se ubica en la línea formada por Ponta da Piedade (Lagos) a unas 16 millas náuticas, Ponta de Sagres y San Vicente. Esas tres puntas conformaban el fin del mundo conocido, y para los antigüos, el lugar donde se originaban todas las tormentas. Es lógico, los frentes de borrasca llegan a Europa por el W.
Durante el S XIV, Sagres fue el centro neurálgico del eficiente desarrollo naval portugués de la mano de la
Escuela de Sagres, de Enrique el Navegante. A su muerte, la influencia se trasladó a Lisboa.
Sagres se convirtió entonces, con al desarrollo de la artillería, en un punto estratégico fortificado con piezas artilleras dispuestas para el fuego cruzado. En el S.XVI fue atacada por Sir Francis Drake:
La fortaleza del Faro fue serieamente dañada en 1755 por el Tsunami que barrió las costas de la península. La altura de la ola superó la del acantilado y barrió la fortificación destruyéndola.
En el mismo siglo fue de nuevo reconstruida durante el reinado de María I de Portugal.

Las instalaciones militares, hoy convertidas en museo. Este de la foto es mi hijo, Alex.
Dentro del recinto militar, donde se encuentra el Faro, hay una profunda sima de roca que llega hasta el mar, seguramente la chimenea de alguna cueva.
La arquitectura moderna del faro no tiene ningún interés, sólo su utilidad y su historia justifican hoy su mención. Una lástima que la edificación original fuese arrasada por la mar (bastantes metros por debajo, no puedo siquiera imaginar una ola capaz de llegar hasta aquí y destruirlo todo.
El edificio de su "hermano mayor" (San Vicente), así como el de Ponta da Piedade, es bastante más agradable.

Rog