Re: De La Rochelle a Mazagón, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 20.
Hola cofrades. Unas a vuestra salud.
Vamos por la penultima! (ánimo cofrades, esto está listo en un "plis - plas" ).
4ª Etapa: Cascais – Portimao.
La tarde del miércoles, decidimos pasarla en Cascais. Teníamos la posibilidad de recoger a la nueva tripulación y seguir rumbo al Sur, pero el Contramaestre quería visitar a un familiar y optamos por “hacer noche” en esa ciudad.
Al final, ni Manolo vio a su prima, ni la prima vio a Manolo. Que si vive en Almada; que si termina muy tarde del trabajo; que si los niños se tienen que acostar pronto. Total, que nos preparamos una cena de lujo en el barco; nos tomamos unas copas y a la media noche “to er personal a la piltra”. Mañana, al alba, toca diana!. Que no es que una señorita, llamada Diana, venga a visitarnos. No!. Es que hay que levantarse y ponerse en marcha.
A la hora de zarpar, como siempre, el viento está, más bien, quieto. Todo lo contrario que la tarde de ayer, donde fue bastante laborioso el atraque. Todo un detalle de la marina, enviarnos a dos marineros con una neumática, para apoyarnos en la operación. Como quiera que el aire se movía transversalmente, nos “acolcharía” sobre uno de los finguer’s. Un marinero sobre el pantalán, para recogernos los cabos y el otro en la semirígida, para empujarnos con su proa, en caso de que cayéramos hacia una banda. Afortunadamente, la maniobra se hizo de forma correcta y metimos el barco en su sitio. Pensé que la embarcación del puerto, en un determinado momento, había empujado sobre la aleta del costado de sotavento, pero Diego me dijo que no había hecho falta y que entramos bien. Este tipo de experiencias, con condiciones no muy buenas para el atraque, pero arropado por un buen equipo, te da conocimiento de “hasta donde se puede llegar”, a la hora de ejecutar maniobras.
Las condiciones meteorológicas no difieren mucho de la del resto de los días. Hoy 130 mn nos separan de nuestro destino, Portimao; por lo que hasta mañana, no llegaremos. Para no llegar de noche, debemos de hacer un promedio de 5’4 nk; así que no tenemos ninguna prisa. Largamos mayor y gennaker, pero “como si te operas”; la falta de viento nos hace arrastrarnos a unos tres nudos. ¡Ya llegaremos!.
Ponemos rumbo a Cabo San Vicente. A nuestro babor, aparece majestuoso el Tajo, con su enorme estuario coronado por el puente “25 de Abril”, que como siempre, está saturado de vehículos que van y vienen desde el sur hacia Lisboa o de Lisboa hacia sur.
A continuación, se extiende la costa, desde Caparica hasta cabo Espichel. Ocultándose tras éste y mostrándonos el océano.
Javier piensa que tras doblar Espichel, tendremos que corregir el rumbo; nada mas lejos de la realidad, nuestra derrota pasa a 6 mn de él, por lo que no nos afecta lo mas mínimo.
Desayunamos navegando. Manolo pone kilo y medio de chuletillas de cordero, en un aliño especial, para rebozarlas después y terminar friéndolas. Son las “famosas” chuletitas de cordero empanadas; que tan buen apaño nos hace, cuando salimos a una navegada de un día.
El día es espléndido. Con sol y mar muy plana; surcamos las aguas atlánticas pausadamente. Tampoco hay tanta prisa!. Como todo no puede ser perfecto, uno de los nuevos, Javier, se nos pone “malito”. Lo veo que se arrima a la borda y … no creo que haga falta contar el resto. Dice que el no suele desayunar y que la tostada le ha sentado mal. Esperemos que sea una cosa pasajera y que pronto se recupere.
De primer plato hoy tendremos “chicharos” con arroz (para ir dándole variedad al asunto). Acompañada por la inevitable ensalada y con un poquito de cordero de segundo.
La jornada transcurre sosegada. Vemos muchas embarcaciones faenando y una multitud de boyarines, señalizando trasmallos, espineles, palangres o cualquier otro arte de pesca, de los que se sirvan los pescadores portugueses. Prestamos mucha atención a todas las marcas, con la intención de enredarnos en ninguna. Y aunque hay algunos barcos trasegando con redes, no coinciden con nuestra derrota, por lo que no nos vemos afectados.
Pasado el cabo, la costa se esconde de nuestro babor, con lo que la actividad pesquera desaparece de forma total. Nuestra navegación se hace, aun, mas relajada.
Javier ha cogido el solarium “por banda” y no hay quien lo haga quitarse de ahí. Como si se lo hubiesen “echado lo reyes”. Como sigue malito, le damos ese gusto. A ver si se recupera.
Tras el aperitivo, llega la hora de comer. El enfermo no prueba bocado, pero el resto no vamos a dejar “su trabajo” sin hacer. Así que hacemos nuestra parte y algo de la suya.
A la altura de Sines, se ven varios mercantes con distinto rumbos. Tiene uno de los puertos más importantes del sur de Portugal. En sus alrededores, hay una importante zona industrial, que requerirá del transporte marítimo de manera generalizada.
El sol se va acostando por nuestro través; nos ponemos en modo “navegación nocturna” y planteamos las guardias para la noche. Con el aumento de la tripulación, íbamos a dividirnos en dos grupos. Uno haría un primer turno (hasta las 4 A.M) y el otro, el resto. Ya me las prometía yo muy felices!. Pero miren Vds. por donde, nuestro amigo aun sigue convaleciente, se ha levantado del solarium (con el sol oculto, no tiene objeto seguir allí), pero se ha tumbado en un asiento del salón, por lo que me volveré a “mamar” otra nochecita entera . Manolo hará un turno y Diego le relevará; que se le va a hacer, menos mal que está uno habituado. Pegaré alguna cabezadilla y por la mañana, en Portimao, terminaré la faena!.
Tras la cena, empezamos a vislumbrar los destellos del cabo de San Vicente. ¡¡“Nuestro” Atlántico está a la vista!!.
La noche de hoy es diferente, vamos a doblar un cabo, que no es cualquier cabo; por lo que el Contramaestre está un poco intranquilo. Le apuran las ganas de llegar, ante la posibilidad de que se levante temporal. Mas la previsión que hemos recogido en el puerto de salida, no augura ningún incremento excepcional del viento, ni anuncia nubes ni lluvia, por lo que, en principio, no estoy preocupado.
Durante la madruga, doblamos San Vicente y ponemos proa a la Punta de Sagres, dándole el preceptivo resguardo. Poco antes de llegar al sur verdadero de la punta, ponemos rumbo Este durante un par de millas. Como el viento es del norte, ahora lo tenemos claramente por el través. Y cuando enfilamos a Portimao, navegamos a un descuartelar. Desde que salimos de La Rochelle, hasta este momento, no habíamos tenido el viento del través hacia proa. Ahora nos esperaban 20 mn remontando, con viento aparente por encima de los 20 nudos.
Encaminados hacia nuestro destino de hoy, empiezo a buscar los distintos faros que debe haber en la costa. Diego me indica que el faro de Ponta da Piedade, en Lagos, es uno que vemos por estribor, pues a nuestro babor no divisamos ningún otro. Pero claro!, si nuestro rumbo es correcto, lo que vemos no puede ser “la Punta la Piedad”. Tiene que ser el faro de Alfanzina. Pero entonces: ¿Dónde narices se ha metido el otro?.
Con la tranquilidad de ir apoyados por la electrónica y de hacer la derrota correcta, espero el momento de encontrarnos al sur del buscado faro. Llegado el momento, localizo la Polar y justo debajo, vemos una tenue luz que destella. “Eh vualá”, la Ponta da Piedade está ahí. No llegábamos a distinguir la luz del “farol” entre las de las edificaciones que lo rodean. Y además, el de Alfanzina, que está en una zona con menos población, alumbra bastante más.
Con el buen ritmo que llevamos, nos adentramos en la bahía, al tiempo que el viento cae, de manera tan drástica, tanto, que cuando estamos a un par de millas de la bocana, lo que hacía una hora eran 20 nk, ahora es 0. Caprichos de la naturaleza.
Sobre una mar serena, de esas que su superficie parece que tuviese piel, al tiempo que el rojo sol hace su aparición, y con las máquinas a medio régimen, navegamos el último tramo de esta etapa.
El pantalán de espera es amplio y está despejado, tan solo un par de barcos están amarrados a él. Con relativa facilidad hacemos la maniobra de atraque y preparamos la documentación para llegarnos a las oficinas del puerto. Una vez más, hemos completado la etapa con éxito. ¡Vamos, que hemos llegado vivos y sin daños!.
Imágenes:
Uno de los nuevos tripulantes, Javier, en lo que es el "deporte nacional de abordo": Capisolear .
El cofrade El Rezón, llamado Manolo y Contramaestre de abordo, en su zona de operaciones. Vease, tras su codo derecho, como la olla con los "chicharos" y el arroz, está ya en posición!.
"Resolviendo" mientras navegamos; al fondo la costa portuguesa entre Caparica y cabo Espichel.
Manolo y Javier (que ya parece recuperdo) charlando en la bañera, mientras esperan mi regreso de las oficinas del puerto de Portimao.
Ya queda poco!, cofrades. Una mas y me callo . Muchas por vuestra paciencia!.
... to be continued!.
Editado por El Temido II en 04-10-2008 a las 13:31.
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