Re: De La Rochelle a Mazagón, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 20.
Hola cofrades. Unas a vustra salud.
Veis como todo se acaba!. No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista!. Así que vamos por la ....
5ª y última etapa: Portimao – Mazagón
Finalizados los tramites en las oficinas del puerto, llevamos el barco al emplazamiento que nos han adjudicado y una vez amarrado, me propongo dormir unas horas (que ya me toca), mientras Manolo y un recuperado Javier, se marchan a hacer unas compras, de no se muy bien qué!. En el barco no falta de nada y ellos volverán con las manos vacías (parece ser que buscaban artículos de pesca!).
Quedamos sobre las 2:30’ PM., en el restaurante del puerto; junto a la playa. Un sitio agradable, donde nos prepararán una exquisita cataplana.
Diego se ha quedado en el barco. Con su libro en ristre, se ha instalado cómodamente en un banco de la bañera, a la sombra, y se dispone a leer un rato.
A la hora acordada, Diego y yo llegamos al restaurante, donde nos esperaban los dos viajeros, saboreando una rubia, apetitosa, vitaminada y refrescante cerveza. Mientras encargamos la comida, charlamos sobre el pasado inmediato. Javier dice que no ha encontrado nada de lo que iba buscando. Y Diego comenta que ha estado leyendo. A lo que le replico: “si, ya te he escuchado como leías” . El “condenao, sa pegao una jartá de roncar como un mulo” y ahora quiere disimular.
La cataplana estaba muy buena, casi tan buena como las que hace El Rezón (tened en cuenta que es medio portugués). Y con el estomago bien lleno, nos volvemos al barco para “hacer” cinco minutos de siesta, que es una costumbre muy nuestra; y es buena. Y ya se sabe aquello de “no perder las buenas costumbres”.
A la mañana siguiente, con todo el personal bien descansado y tras habernos divertido un poco en Portimao durante la tarde-noche anterior, zarpamos no mas salir el sol; pues nos esperan casi 90 mn por delante y no queremos llegar muy tarde.
La perspectiva para hoy no parece muy halagüeña, la mar estaba como en la llegada de ayer y no sopla ni la más leve brisa. Con la maquina a tres quintos de régimen, nos adentramos en el Atlántico, con la esperanza de que, en un futuro cercano, nos visite Eolo, de la manera más agradecida posible.
En la costa sur portuguesa y andaluza, lo típico es que el viento del suroeste empiece a soplar a eso del mediodía. Para llegar a su punto álgido a primeras horas de la tarde, cayendo de forma drástica con el ocaso.
Debemos de haber sido buenos chicos, pues a poco más de una milla de la costa, empezamos a notar que el fresco viento del norte, nos empuja con decisión. Sin perder un instante, subimos mayor y largamos gennaker. El viento se sigue animando, paramos motores y, navegando de aleta (la de babor), nos sorprendemos al ver que alcanzamos más de 9 nk. Como nos viene de tierra, la mar está plana y el rumbo Este-Sur-Este es perfecto para navegar. Toquemos madera para que esto dure!.
Ahora si que vemos perfectamente el “Farol de Alfancina”; con la de dudas que nos había acarreado la noche anterior. La costa en esta parte de la península, alterna largas playas de fina arena, con acantilados de poca altura, formados por paredes blancas, con “betas” de colores ocres. Como si se tratase de piedra caliza o arenisca. Los pinares se extienden hasta la misma orilla y el matorral crece entre los árboles, llegando incluso hasta las paredes verticales. El paisaje se completa con diversas zonas de rías y marismas, en las que el movimiento de las aguas producido por las mareas, crea un hábitat muy propicio para la reproducción de aves y alguna especie de peces.
Poco más de una hora después nos vemos obligados a poner un motor, pues Eolo se ha tomado un descanso y, aunque sigue soplando, la velocidad no es la misma y hoy si tenemos ganas de llegar a puerto. Con el viento y la máquina, aun hacemos 7 nudos, que es el promedio fijado para hoy.
Hasta el cabo Santa María todo seguirá igual; a partir de ahí, con la llegada de las horas centrales del día, nuestro aliado “el foreño” (que es así como se le llama aquí al Sur-Oeste), colaborará decididamente con nuestra misión, ayudándonos a cabalgar sobre las suaves olas, hasta llegar por momentos a los 10 nk. Nuestro rumbo, nos separa claramente de la costa en este tramo, con lo que la desembocadura del Guadiana nos queda casi a 10 mn cuando la tenemos en nuestro través.
Desde tierra, los cofrades Choquero y Atarip, nos consultan sobre nuestra llegada. En principio les había dicho que sobre la 7:00 PM. Pero a la vista de los acontecimientos, les comento que llegaremos antes: sobre las cinco de la tarde.
Y a esa hora, con bastante alegría, nos amarramos al pantalán de espera del puerto de Mazagón.
Llevo año y medio en lista para que me den un atraque; les debía haber llamado para saber como estaba el asunto, pero con los preparativos del viaje, no lo hice. Con cierto nerviosismo, provocado por la incertidumbre, me dirijo a las oficinas del puerto. El empleado que me atiende, al decirle que mi barco es “El Temido”, me comenta: “hace una semana que le he llamado, para decirle que tenía ya el atraque”. ¡Bingo!, era la gota que le faltaba al vaso de mi satisfacción, para estar lleno. Por fin el barco ya está en casa!.
Y aquí nos tenéis, amigos; tras 144 horas y 900mn de navegación, algo cansados y peor dormidos (que duermo menos que el compañero de celda de Hanibal Lecter ), pero con una experiencia nueva a cuestas, donde hemos gozado de la mar, del viento, del propio barco y de la compañía de los amigos que, en algún momento, han coincidido en nuestra ruta.
Imágenes:
Llegada a Mazagón, donde nos recibieron varios cofrades (el de abajo a la derecha, no es ni mas ni menos que "Choquero", pues nos estaba vigilando )
Atarip y un servidor, que ya tenía ganas de quitarse "la ropa de invierno" y despechugarse un poco.
La cofrade Talismán y su Almirante, que se molestaron en venir a recibirnos, en una calurosa tarde de sábado.
La cocina, en perfecto estado de revista, el "Alma Mater" de un barco. Puede fallar un motor, puede fallar una bomba, puede fallar una vela; puede fallar el baño; pero si falla élla, nada funciona correctamente!  .
Y con esto y un bizcocho, ….
¡Ya no continuará!. ¡¡Que suerte tenéis, pillines!!
Muchas gracias por vuestra lectura. Un fuerte abrazo a tod@s.
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