Re: convivencia en una travesia oceanica I
Ahi va la segunda:
¿QUE NOS AYUDO MUCHO A CONSEGUIRLO? PENSAMOS QUE:
Cada modalidad de navegación conlleva una serie de cosas para que la vida a bordo sea más cómoda, y el tipo de tribulación tan bien. No es lo mismo preparar un barco para no parar en un mes y navegando en competición, que lo que llevarían un matrimonio de cierta edad, originarios de un país nórdico que se ven tan a menudo por nuestras marinas en invierno, y que el barco es su casa. Evidentemente la diferencia es diametralmente opuesta.
Para la regata oceánica necesitamos un habitáculo en el Real Club de Regatas de Cartagena, para guardar lo que dejamos en tierra. El lujo se quedaba en Cartagena y pasaba a predominar lo práctico. Por ejemplo, no llevábamos sabanas ni mantas, las sustituimos por sacos de dormir, que se recogían junto a la almohada en un saco transparente con cremallera. La cubertería y la vajilla quedaron bajo minamos. El menaje, lo justo para hacer la comida para siete, osea ollas grandes y altas con tapa, nada de sartenes para evitar vuelcos y accidentes. Se bajó el friega platos y la lavadora, que el barco llevaba, pasando se reemplazados por los fregaderos y el estropajo, al barreño o cubo en la jupette. Auxiliados por un detergente biodegradable, valido en agua salada, y mucho restregar.
Los artículos de limpieza se calcularon de forma coherente para que fueran los menos posibles y en cantidad adecuada. Lejía, lavavajillas, detergente de lavar, algún insecticida y un limpiador multiusos, y punto. Y de útiles un par de fregona y un cepillo de barrer sin mango largo. Puesto que el espacio es reducido y vas dando con el palo por todos lados, el palo de madera que además de que no se oxida se corta a la medida que precisemos. El recogedor, de mano solo vamos a acachar el lomo un par de veces al día y el que nos toque. Fue un acierto llevar papel para casi todo, servilletas, paños de cocina, bayetas, y evidentemente el papel higiénico, este se calcula a la baja y seguro que sobra, 48 rollos y después de un total de casi cuarenta días reales de navegación, sobraron 20. Las bolsas de basura eran las mas recias que encontramos, que aunque es poco lo que se genera de desechos, que no sea medio ambientalmente fondeable en alta mar, lo que queda hay que llevarlo colgado y se necesita buen plástico para que no se rompan. La higiene personal aun sin que sea comunitaria, si se pueden compartir el gel de ducha y las cremas, protecciones solares y afther sun, se ahorra espacio de esta manera.
Como elementos totalmente permisibles y necesarios, están las colchonetas en los bancos de la bañera y alguna para tumbarse en cubierta, la siesta en cubierta, si el tiempo lo permite es obligada y terapéutica. Un hornillo portátil de camping gas por si falla el butano y la vitro. Una nevera de playa rígida, sirve de asiento que ahorra muchos viajes abajo, nosotros teníamos una eléctrica en la bañera.
LA ROPA.
Un tema personal pero no intransferible, que debe ser consensuado, afortunadamente, solo por este particular, no iba ninguna mujer a bordo, con lo cual el equipaje no tuvo mucho problema. No teníamos previsto se recibidos en ninguna embajada, hasta llegar a Santo Domingo y allí si que tendríamos ropa de mas vestir. Ya se encargarían nuestras mujeres de llevarse, lo que ellas decidieran que nos debíamos poner, por supuesto, y tenerlo preparado a la llegada.
Acordamos que cada uno llevara el uniforme que hicimos para el evento con el anagrama del Picoesquina para actos oficiales y fotos. El traje y las botas de agua mas un prenda ligera impermeable (chubasquero o poncho), para los maretones y los chubascos. Un par de polares o jerséis de lana y sudaderas para las noches frescas, que fueron bastantes. Un chándal y pantalones largos de batalla. Varios polos o camisas de manga larga. Muchas camisetas, de las de propaganda que cuando se ensucian se usan como trapos o se tiran. Calcetines y bañadores o pantalones de deporte, también muchos. Dos pares de guantes, unos impermeables y otros de lana. Gorros de lana y gorras de visera o los socorridos sombreros de paja, la gorra oficial solo para el uniforme. Pasamontañas y braga para el cuello. Calzado náutico, chanclas con sujeción trasera y bambas. La toalla de baño o mejor la toalla para todo.
Aunque aparentemente parece mucha ropa, que lo era, pero íbamos a estar mas de un mes en la mar e íbamos a cambiar, sino de estación si de un clima invernal en la península a otro tropical en el paralelo 20. Pensábamos en un principio mandar desde Canarias la ropa de abrigo, menos mal que no lo hicimos porque la usamos casi hasta el final de la travesía. Instauramos un procedimiento, como siempre a instancias de Paco, que consistía en compartir, con un nutrido número de perchas, un armario para cada dos y un cajón para el mismo tandem, la ropa de agua y las toallas iban, todas juntas, colgadas en el camarote de proa. Para la ropa sucia cada cual se buscaba la vida en un a bolsa de plástico que poníamos donde menos oliera.
EFECTOS PERSONALES.
Otro asunto muy particular en el que también nos pusimos de acuerdo, en lo básico, dejando las puntualizaciones a los gustos o necesidades de cada uno. Aparte del aseo personal que iba en los armarios de encima de los lavabos, todos teníamos una pequeña bolsa de mano o armerito, situado lo mas próximo a la bajada de la bañera para tener a mano lo cosas de uso diario como las gafas, el movil, para cuando había cobertura, las pilas, la linterna, los relojes, el costurero, el GPS portátil. Encima o sobre la mesa de la bañera llevábamos en tabaco el encendedor y la navaja. La cámara de fotos iba en una caja estanca debajo de la capota y Lo mas voluminoso y de uso compartido como el discman, los cd´s, libros de consulta y lectura, DVD´s, juegos de mesa, iban estibados en las lejas del salón o en los cajones de la mesa.
La documentación, pasaporte, tarjeta sanitaria, billetes de vuelta, carnet que pensábamos que podían servir, tarjetas de crédito y el dinero. Cada uno tenia su sitio particular para dejar todo esto.
la bañera, con asientos de teka, donde entrábamos ajustadicos, evidentemente estaba la caña de rueda, muy suave y bien compensada, respondía magníficamente a lo que se le demandaba. Aunque el rey de del barco, el aparatico mas apreciado de a bordo, lo que nos permitió muchas horas de descanso, también estaba junto a la rueda e íntimamente ligado a ella. Nuestro inestimable piloto automático. A proa de la caña estaba la bitácora con su compás, un repetidor de radar hasta 24 millas. Compartiendo pantalla con el plotter con cartografía digital. Debajo de este monitor teníamos el indicador de ángulo y intensidad del viento. Adosada a la bitácora teníamos una mesa abatible, para el aperitivo, las copas y la partida de domino.
Los cofres, uno a cada banda, son de un tamaño apreciable y nos dieron mucho juego a la hora de guardar cosas. Los indicadores del motor, en arranque y la palanca del mando morse, como es lógico estaban junto al puesto de gobierno. También trincamos en la bañera las dos bolsas que preparamos para abandono de buque y bajo el asiento de popa estaba la balsa salvavidas.
A la entrada de la escotilla de acceso al interior, que estaba protegida de las inclemencias climatologicas por una capota abatible, corría el carro de la mayor. Toda la bañera estaba resguardada del sol por un toldo bimini, con posibilidad de acoplarle toldos laterales.
En la jupette, aparte de servir como playa, lavadero, fregadero, sala de despiece de pescado, plataforma de combates pesqueros, urinario publico y ducha veraniega; servia para llevar las cañas de pescar, la antena de la BLU, el material de hombre al agua, los chismes de limpieza y una caja con lo mas engorroso del menaje de cocina.
Sobre la plataforma de popa volaba un estructura metálica a modo de arco radar, donde iban colocados los generadores eólicos, los paneles solares, y las antenas de radio, GPS, y el sistema yach control, por el cual vía Internet nos controlaban tanto la organización de la regata como nuestras familias y amigos.
LOS INTERIORES.
En los interiores lo primero que destaca es el gran volumen de su inmenso salón, con el comedor en forma de “U” ligeramente desplazado a babor, completado con un banco en crujía. La capacidad de estiba de estos bancos es muy grande y los mamparos que la rodean están plagados de armarios. La mesa se baja hasta el nivel de los bancos formándose, utilizando de colchón los cojines y los respaldos ajustados con un curioso sistema de cintas elásticas ideado por nuestro Paco bricolaje, una anchurosa cama en donde duermen perfectamente 3 personas.
Frente a al comedor se encuentra la cocina, que ocupa en la banda de estribor la zona de la manga máxima. Cuenta con refrigerador y congelador independientes y de apertura superior, con una buena capacidad. Vitroceramica con dos placas y hornillo de gas con dos quemadores, con un sistema de sujeción de ollas idea de también de Paco. Complementado con un hormo microondas de buena capacidad, la versatilidad de la cocina es suficiente. Las estanterías y armarios para menaje y comida son correctos. Y el fregadero de dos senos en acero inox. Si bien se queda escueto para lavar lo que genera el cocinar y servir comida para 7 personas. Tiene dos grifos, uno de agua dulce fría y caliente, y otro de agua salada. El barco cuenta además de un lavaplatos electrodoméstico pero para esta travesía se le quitó.
A ambos lados de las escala de acceso, junto a las puertas de los camarotes de popa, se ubican, en babor un mueble en el que se estiban la televisión, el video, un radio con CD, además de varias lejas. En esta misma banda hay un armario grande para ropa que aloja en su interior dos cargadores de batería, y el convertidor de 12 V, a 220. y en estribor la mesa de cartas con un espacio mas que suficiente para la colocación de toda la electrónica. Junto al asiento se encuentra el cuadro eléctrico el que ya se hablará mas adelante. Bajo la mesa de cartas se aloja la potabilizadora a 12 V. Que por el sistema de osmosis inversa nos suministraba hasta 30 litros/hora de agua potable a los 620 litros que cabían en los depósitos de inox,
Bajo los bancos de la bañera estan los camarotes de popa, capaces para dos personas, cada uno, eso si, que se quieran mucho, contaban con armarios y lavabo, debajo de las literas habían depósitos, de agua en babor y bastante espacio para guardar avituallamiento. En estribor el deposito es de gasoil, con una capacidad de 215 litros, lo que nos daba una autonomía de aproximada de 400 millas, en el espacios adyacentes guardábamos piezas de respeto de motor y electricidad, además de aceites y lubricantes. Estos dos camarotes compartían un aseo con inodoro manual lavabo y ducha que no se utilizo y nos servia de taller, allí estaba el acceso principal al motor,
A proa del salón estaba el camarote principal con una cama de matrimonio pagada un costado, que convertimos en camas separadas con una tabla vertical intermedia. Bajo ella había cuatro cajones grandes para ropa y pegado al casco casi toda el agua embotellada que llevábamos. A otro lado utilizamos el sofá como cofre para comida y sobre este colocábamos las bolsas con los sacos de dormir y las almohadas. Arriba instaló, como siempre, Paco, una barra donde iban colgados con un sistema antiescora, los trajes de agua y unas bolsas individuales para guardar y secar las toallas. y pegado al casco, un mueble bar un tocador y una leja bastante amplia donde iban los botiquines.
Siguiendo hacia proa entrábamos en el aseo, con inodoro eléctrico ducha de agua caliente, lavabo y un sinfín de armarios donde de iban los artículos de limpieza.
En el pañol de proa con acceso a cubierta, se saco la lavadora que iba instalada y se dejo como despensa.
Los portillos son suficientes para una correcta ventilación, aumentados de forma efectiva en la zona de cocina, la luz que dejan pasar durante el día es adecuada para que se vea perfectamente en cualquier habitáculo del interior.
HERRAMIENTAS Y REPUESTOS.
Es fundamental el saber trabajar a bordo y es importante la formación teórico – práctica a la hora de navegar, pero lo que si que es imprescindible es poder reparar las averías que nos surjan, quizás tan importante como el salvar el barco y posiblemente la vida, en algunas ocasiones. Uno no puede pretender saber de todo pero un poco de cada cosa si, Lo mejor es que cada uno de los miembros de la tripulación se obligue a adquirir unos conocimientos, poner otra ver en practica olvidadas habilidades o hacer uso de ese talento especial que uno se cree que tiene, para realizar a bordo las tareas que habitualmente le encargamos en tierra a los profesionales del ramo, por eso hemos designado al chapuzas del motor, (el multiusos de Fernando), al rey del bricolaje (súper Paco), el maestro velero (el iluminado de Rafa) o el “chispa de a bordo ( el gran Eloy)
Pero todo esto necesita de los medios necesarios para realizarlo que son: ¿que cambio, sustituyo o reparo y con que? .Osea repuestos y herramientas.
Lo es cierto es que luego, en la mar, cuando nuestro mecánico de confianza esta miles de millas de distancia, el maestro velero y el electricista igual, porque son vecinos. Surgieran las pegas y necesitaremos algo que no llevamos a bordo ¡y mira que lo pensamos! Pero no hay que asustarse, raro será, aunque no sea con la herramienta idónea, no podamos reparar con ingenio y ganas. Lo que nos echen.
Puedo seguir mandando mas cosas, consejos sanitarios, avituallamiento, comidas, pesca, etc, hasta el diario de navegacion completo,
Vosotros me decis
Un saludo.
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Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo.
"A veces es mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas". Groucho M.
Editado por sumeke en 08-10-2008 a las 23:46.
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