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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: convivencia en una travesia oceanica III

Va de pesca y acabo por hoy

En la travesía yo iba, en teoría, entre otras muchas cosas, como el más enteraillo en el tema de la pesca, por lo que confiamos en el para preparar todo lo referente a esta actividad. Luego tuvo la agradable sorpresa de contar con la colaboración de Paco, un buen pescador de curri y mejor compañero. La verdad es que la experiencia en pescar por el Atlántico era casi nula, sobre todo al curry, así que, intentamos asesorarnos de los métodos y señuelos que se utilizan en estos mares. Preguntamos en tiendas del ramo. Llamamos a Canarias. Brujuleamos en Internet, para saber cómo y con qué se pescaba, y en una tienda de confianza nos prepararon los señuelos tal y como se los pedimos. Llevábamos dos cañas de acción media, provistas de un carrete Penn senator 9/0 con monofilamento del 100, y un carrete Shimano Tiagra 50 con Dyneema d e 0.70 mm.
Señuelos pequeños puro bicuc rojo y blanco de 12cm. Calamares de vinilo rojos y rosa de 8 cm. Y tunitas de 14cm. Para las piezas más grandes las tentariamos con teaser rampa con pluma rosa y azul con rafia blanca de 20cm. Supertenminator con cabeza de plastico y falda de pluma roja, yo-zuri magnun plateado de 17 cm. Calamar Yo-zuri hydro squirt de 17 cm. Aparte de un completo surtido de señuelos, sedal de repuesto, esmerillones, anillas, anzuelos dobles y triples… etc.
Llegó el momento de navegar. Primeramente teníamos que llevar el barco, desde su puerto de atraque, en el Real Club de Regatas de Cartagena, hasta Cádiz, ¿No íbamos a desperdiciar dos días de crucero? Aunque íbamos apurados de tiempo. Y así, nada más salir de los faros, echamos los curricanes al agua, además ésta es nuestra zona; la conocíamos y sabíamos como pescarla. No obstante, la suerte no nos acompañó hasta las costas granadinas, donde tuvimos la primera picada; una albacoreta y una llampúa que cayeron fritas a ajillo por la noche. El Mediterráneo se mostró productivo, incluso, ya en el Atlántico, la zona colindante al Estrecho, sur de Cádiz y norte de Marruecos. Fuimos usando la misma técnica de señuelos pequeños. 14 brazas de distancia por popa, lastrado con 50 grs a la mitad de la línea. Siendo las capturas eran muy similares, quizá por la proximidad a tierra y continuó así hasta llegar a Canarias. Los bonitos, albacoretas y llampúas no pasaban de los cinco kilos. Pero iban engordando la nevera y nuestra provisión de pescado salado, ya que algunos bonitos los llevábamos abiertos y secándose al sol, tras pasar algunas horas en salmuera.
Tras salir de Canarias pasaron tres días sin pescar nada, no porque no picaran, sino, por el maretón que estábamos soportando. No tenías ganas ni de mirarte a la cara. Pero cuando el magnánimo Atlántico nos empezó a enseñar su parte buena, en la referente al meteo, no perdimos ocasión; largamos los engaños al agua. Ahora entraban en acción los señuelos grandes. Llevábamos, en principio, dos cañas caladas, una con 30 brazas con lastre de 100 grs, a 7 brazas del señuelo y la otra con 40 o 45 brazas con senuelo lastrado para no nas de 6 nudos . Lo cierto es que una de las cañas la tuvimos que recoger. No podíamos ir con las dos caladas, porque si teníamos dos picadas a la vez; lo que ocurrió en más de una ocasión, el lío estaba asegurado, por lo que íbamos alternando las cañas.
Así fuimos subiendo a bordo, atunes, barracudas y dorados, como llaman por estos mares a las llampúas, pero de un tamaño que en Mediterráneo no se ven. Los atunes también eran buenas piezas. podiamos sacar un bicharraco de 10 o 12 kgrs. porque los que pesaban más era imposible sacarlos ya que la velocidad del barco no podíamos reducirla, pero si encima de todo era un atún (que los hubo), bueno eso era la leche, aunque un buen dorado y una buena barracuda también te hacían pasar un buen rato. Te hinchabas a cobrar sedal, mientras que la peña te daba por saco desde la bañera. después con el pez ya en la jupette ( en lo sucesivo yupeee que es como lo decimos en Murcia) se formaba un charquerío de sangre, y como el pobre animalico no le gusta que lo saquen de la mar y menos con un gancho por la barriga, pues protesta y con razón, y empieza a mover la colita, mamita rica, mueve la colita, plash, plash,, con lo cual consigue que la yupeee, parte de la bañera, los emocionados espectadores incluyendo sus cámaras de fotos, adquieran un agradecido, vistoso y muy sangriento estampado al gotelé. Pues bueno, ya que estás pringao de rojo, rematas la faena limpiando y troceando en rodajas al bicho, dejándolo preparaico para el siguiente tercio. Hasta los 12 kgrs, los podíamos traer a la popa e izarlos, aunque los hubo más grandes. Pero al navegar a siete nudos y no poder gobernarle a la captura, íbamos a vela y en regata, era imposible con los medios que contábamos, poder luchar con ellos. ¿Han enganchado una bolsa de plástico curricaneando a 6 nudos? ¿Qué pasa? Pues se pueden imaginar un atún de 25 kgrs. a siete nudos. Como se dice en mi tierra: ¡no hay quien lo baraje! Bueno sí que se puede pero, del cómo nos dimos cuenta al llegar a la meta en Santo Domingo y ver como curricanean allí los veleros. Llevaban un cabo de 5 o 6 mm. que se cobraba perfectamente a mano y si se pasaba de peso se le daba unas vueltas en el winche y en paz. Lo largaban por popa a la distancia que se precisara, utilizando solo unos pocos metros de sedal del 100 y en la unían ponían quita vueltas y lastre. Aunque el método para saber cundo tenían una picada no lo pude clarificar. Bueno pero eso se arregla con un poco de ingenio.
Sin embargo, los dorados eran otra cosa. Espectacular además. Si eran grandes y la caña no podía con ellos, con el sedal de nailon se podía trabajar a mano ¡Que maravilla ¡Te empezaban a saltar fuera del agua en el momento de la picada, y te los ibas trayendo sin darles opción a que picaran hacia abajo. Se ponían de costado y en la superficie y, así, te lo manejabas bien hasta los últimos diez o quince metros, en los que intentaban frenéticamente el soltarse. Picaban, saltaban, se iban hacia los lados ¡Que disfrute!, el sentir en las manos un bicharraco de 15 kgrs. luchando. Cuando con mucho esfuerzo y algunos intentos frustrados, conseguías acercarlo a la popa, de un certero golpe de gancho, que en esto Paco y Eloy eran unos maestros, los echaban en la jupette; tenías que sujetarlo y es complicado manejar un pez de este tamaño, en un espacio tan reducido como es la plataforma de popa de un velero. Si era viable se le sujetaba metiendo la mano entre las agallas, y si no, se le golpeaba en la cabeza o se le pasaba una piola con una aguja larga entre la boca y las agallas, y se dejaba colgado hasta que se podía desanzuelar. La barracuda que sacamos se tuvo que dejar colgada con el gancho, hasta que pudimos acercarnos a ella. Una solución interesante para todo esto, es llevar un saco de arpillera que resuelve este problema. Incluso el de la sangre, pues se mete dentro la pieza con anzuelo incluido, si se puede; cierras por arriba y lo dejas colgado por fuera del barco. Después sacas la pieza, le quitas el anzuelo y dejas arrastrando por popa el saco, que al cabo de un rato estará limpio.
Como era tanto el pescado que se sacaba, optamos por ser selectivos con las capturas. Si no se ajustaba al tamaño que queríamos en ese momento, se le soltaba de nuevo a la mar Porque, por ejemplo, los dorados grandes no entraban en el frigorífico, aunque les sacábamos los lomos de una sola pieza. Pero es que el frigo reventaba de pescado, que por otro lado, se comió todo. Las capturas entraban en la bañera, ya en condiciones de consumo. Me explico: en la jupette se desvisceraban, se les quitaba la cabeza, y bien, se cortaban en lomos o en rodajas, y metidos en una bolsa de plástico, iban hacía la cocina. Después un manguerazo a la jupette y otra a ti, que te habías puesto echo una pena. En el paralelo 20 era una delicia; además estabas en bañador y aprovechabas para darte una ducha, que se agradecía. Pero cuando navegamos más al norte, en el que ir en bañador era como hacer oposiciones para pillar un resfriao; aquí se debe usar una ropa solo para esto. Entiendo que eso es muy engorroso, pero un chándal viejo, o un traje de agua de los finos, es muy aconsejable para no cambiarte de ropa varias veces al día, porque todos sabemos el pestazo que deja el pescado, y no estamos en una jornada de sábado a curri en Cabo de Palos, que al terminar llegas a casa, duchazo y ropa limpia. Aquí no, aquí lo del duchazo con jabón y lavar la ropa, va muy justo, porque el agua dulce es un bien muy preciado. Otra solución es llevar gran cantidad de camisetas, de esas de promoción, y conforme las ensucias, después de usarlas como trapos, las tiras.
Hay que intentar, aunque casi siempre se olvida, el recoger las cañas cuando haya que hacer alguna maniobra, pues si suena la chicharra cuando estás atangonando el spi, no atiendes a lo que estás. También, cuando el mal tiempo te impida estar en la jupette, y por la noche. Ojito si se pasa por aguas jurisdiccionales de Puerto Rico, porque antes de que te des cuenta tienes encima una patrullera del Servicio de la Guardia Costera de los EEUU, la famosa Coast Guard, con sus imponentes barcos, blancos y rojos. No se si te dirán algo si te pillan pescando. A nosotros nos paró una, pero en ese momento no llevábamos caladas las cañas. Es posible que se pongan bordes. Convendría informarse de cómo está la legislación de pesca en este país.
Una vez en aguas caribeñas es complicado consumir el pescado pues pueden tener la Ciguatera enfermedad producida por una toxina que produce un alga blanquiazul del golfo de Méjico. La ciguatoxina que así se llama la puñetera, es termoestable con lo que no se destruye al cocer el pescado , además la muy borde es resistente a los jugos gastricos y si a todo esto añadimos que no presenta ninguna sintomatología el los peces. Esta claro que si la consumimos lo tenemos clarito. Afortunadamente los tunidos y los marlines no son vectores. Así pues a practicar la captura y suelta que es muy deportivo y en estos mares hasta saludable.
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Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo.

"A veces es mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas". Groucho M.

Editado por sumeke en 12-11-2008 a las 00:52.
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