Discusión: Restaurar un barco
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Antiguo 09-10-2008, 21:41
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Restaurar un barco

Hay cosas en un barco que no podras hacer tu, bueno hacerlo si que puedes pero te quedará del todo bien, te recomiendo que se lo confies a profesionales, despues de negociarlo mucho.

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EL GRAN DILEMA: COMPRAR O REPARAR



La mar, sin lugar a dudas, tiene una facultad peculiar para atraer o mejor cautivar al ser humano, sin utilizar ningún tipo hechizo o encantamiento, solamente mostrándose tal y como es, en ocasiones apacible y tranquila para poder disfrutar de ella, aunque sea con solo mirarla o mejor dicho admirarla y en otras brutalmente agresiva, en las que intentar deslizarse sobre ella se convierte a veces en un reto y otras en una necesidad, los hombres, desde siempre, han surcado las aguas como un intento de dominar ese medio, ya que sabe que vencerlo es imposible.
De cualquier forma que se nos presente, la mar es naturaleza en estado puro, es el medio en el que pueden percibir mas matices nuestros sentidos; su sucesión colores es infinita y sublime, simplemente mirando con una mascarilla bajo la superficie, pregunto ¿alguien ha visto un abanico de tonalidades de color semejante?, o esa gama de aromas, desde el ácido olor del yodo, hasta el peculiar tufillo de las algas en descomposición sobre la playa, pasando por un inacabable desfile de sabores que colman nuestra boca, que reviven recuerdos de mágicas noches tumbados en la arena de una escondida playa; si a esto le añadimos esa soberbia sensación, que nos eriza la piel, cuando notamos el levante en nuestra cara, salpicada por algún que otro rocion, escuchando como rompen las olas contra muestra proa a la vez que se estremece, de proa a popa, la cubierta bajo nuestros pies.
Analizando todo esto, se puede entender que, la mar, no necesita nada mas que manifestarse como es, para que sus apasionados le procesemos la mas sincera y exquisita de las devociones. Quizá haya recurrido a tan elocuente preámbulo, indudablemente emotivo, para disculpar de alguna forma y cara a la galería, la dedicación, el tiempo y como no, el dinero que durante toda mi vida he consagrado a navegar, y no me refiero a este arte, solo como expresión maxina del deleite de surcar las aguas, sino abarcando todo lo relacionado con la náutica y lo que eso conlleva sobre rumbos, situaciones, fondeos, atraques, etc., así como la preparación, puesta a punto, reparaciones y mantenimiento abordo. La navegación mas que un hobby, es un estilo de entender la vida, que solo le puede igualar, el sacar un buen rancho de pescado, a chambel, mientras te tomas al “solecico” unas cervezas frías.
Pero tan idílico planteamiento, lleva consigo también una gran cantidad de sin sabores, preocupaciones, y sobre todo, como dice mi mujer, asaltos a mano armada a la cuenta corriente. La practica de la náutica no esta, hoy por hoy, al alcance de todo el mundo, el conocido dicho de que el mejor barco es el del amigo es una realidad, desde luego la forma más barata para navegar, es embarcar en el barco de algún conocido y aunque te lo “curres” abordo, después de atracar y arranchar te vas, pero el propietario sigue corriendo con todos los gastos.
En la actualidad las embarcaciones tienen el mismo precio que los inmuebles, cuesta igual un barco a motor de 7 metros que un pequeño apartamento en la costa, con la gran diferencia de que si queremos desacernos de ellos o simplemente cambiarlos, la cotización de venta es diametralmente opuesta, las viviendas se revalorizan mientras que los barcos pierden valor desde en mismo día que se estrenan, hasta limites de risa.
Esta consideración y la experiencia de 20 años practicando muchas modalidades de la náutica deportiva, fue lo que me decidió a adecuar mi barco a mis necesidades en vez de intentar adquirir otro
Mi primer barco, pequeño pero entrañable, fue un bote de madera de 19 palmos con unas hechuras puramente mediterráneas, me costo mas que dinero, trabajo, muchas horas para restaurarlo y otras muchas de mantenimiento, que por fortuna las compartía con mi padre, sin idea al principio terminamos sabiendo bastante del bonito hacer del calafate. La venta de muestro querido bote sirvió para la compra de un motor Diter, para nuestra segunda embarcación que estaba gestándose en una antigua casa a la que le suprimimos los tabiques, usándola como pequeño astillero, en este local fuimos construyendo, de forma artesanal, un barco de 6 metros de eslora, personalizado a muestro aire, pero con todas las autorizaciones pertinentes para navegar.
Durante los años que disfrutamos de este barco, aunque lo utilizamos todavía para la pesca costera pues pese a que esta viejo y achacoso sigue siendo muy cómodo para pescar, su mantenimiento no resulto caro, dotado de una instrumentación muy simple, un motor, que se monto después, el fiable Perkins 4108 y con solo una varada anual para pintar y dar patente, ese “lujo” nos lo podíamos permitir; su precio de venta hoy seria anecdótico, pero el valor sentimental que esta embarcación tiene para mi familia es extraordinario, mis hermanos, mis hijas y mis sobrinos aprendieron de la mar en él.
Como mi ilusión por navegar y pasármelo bien pescando no decrecía, sino que cada vez ambicionaba realizar “hazañas” mas atrevidas, para el porte de mi barco, mi mujer iba cogiendo afición y a la vista de las capturas que hacían los barcos mas grandes al pescar en sus caladeros habituales, a los cuales yo no tenia acceso, ellos se adentraban mas en el Mediterráneo y sus pesqueras superaban a las mías en cantidad y cantidad, empece a plantearme el cambiar de embarcación, pero existían dos problemas, un barco mas grande cuesta mas dinero y además no podía patronearlo, esto ultimo tenia una solución relativamente fácil de resolver, debía prepararme y titularme, pensando que mi próxima embarcación debía estar capacitada para alejarse de costa, lo preciso, para practicar el currican de altura, conseguí el permiso de patrón de yate que, en esas fechas, necesitaba para efectuar las singladuras que pretendía. Sin embargo el primer problema al que me refería era él mas duro de resolver, como dice un conocido mío “ todo en la vida se reduce a una cuestión económica, puedes o no puedes” y en ese momento no me podía permitir el comprar un barco nuevo de esas características, por lo que me decidí a indagar en el mercado de ocasión y me di cuenta que el dicho de, nadie da duros a cuatro pesetas, es cierto, pero como el que la sigue la consigue, me surgió la oportunidad, encontré una embarcación muy estropeada, de diseño antiguo pero de reciente construcción a la que sus anteriores propietarios solo le habían hecho lo esencial para que se pudiera navegar con ella; muy mal mantenida pero con una recia fabricación y sobre todo a un precio que me permitía adquirirla y restaurarla, obviamente el despacho estaba en regla, y después de darle muchas vueltas a la operación, la compre.
Después de unas reparaciones mínimas, realizadas por familiares y amigos, navegué unos meses, mientras buscaba un motor acorde con el barco y que un astillero de confianza hiciera sitio para vararlo, y así fue, mientras yo miraba catálogos y visitaba tiendas de náutica para conseguir la electrónica y material de seguridad y navegación; el taller concluyó las reformas acordadas, las precisas ya que estos profesionales solo hicieron aquellos trabajos que no dominaba mi gente. Parecía cierto que esta vez tenia el barco que más se aproximaba al que quería.
Mi relación con el mar cambio al poseer este barco, porque entré en otro sector de la náutica, el que puede usar su embarcación, prácticamente, como segunda residencia, pasan casi todo el verano en él y realizan algún crucero, estaba contento. Durante cuatro años, mi familia y yo, disfrutamos con él, tanto en invierno con las pesqueras, como en verano que lo trasladábamos a otro puerto donde hacíamos singladuras casi a diario, le sacábamos partido a la inversión y los gastos que conllevaba el mantenimiento y atraque, los daba por bien empleados.
No se es una cuestión de perfeccionismo, pero a pesar de dedicarle mucho de mi escaso tiempo libre, además de una parte importante del presupuesto familiar, yo no me sentía acoplado del todo con mi barco, habían algunas cosas que no me terminaban de convencer y otras eran claramente mejorables, entiendo que, seguramente, la embarcación perfecta no existe, pero tenia que intentarlo. Empecé junto a mi mujer, esta vez en serio, a valorar lo que había en el mercado de ocasión, volviéndonos a plantear la adquisición que teníamos prevista anteriormente, un motovelero, que satisfacía con creces nuestras aspiraciones, encontramos uno, el precio tras mucho regateo lo fijamos en una cantidad permisible para nosotros y cuando teníamos la operación casi cerrada, el vendedor no quiso tomar nuestra embarcación como parte del pago, aun perdiéndole bastante dinero, con el consiguiente enfado con el Broker y alguna que otra palabra poco agradable.
Durante un tiempo intente paliar mis diferencias con mi barco pensando que le podía hacer para adecuarlo a lo que yo quería, en esta tesitura empece a vislumbrar que quizás lo que pretendía podría conseguirse en mi embarcación; su casco tipo desplazamiento, con una eslora de7,35 m., una manga de 2,92 m. ,y con un calado de 1m. en el codaste que iba disminuyendo paulatinamente hasta el pie de roda, estaba bien construido y en perfecto estado, tomaba la mar muy bien dando sensación de seguridad al navegar, además estaba dotado de un motor Perkins turbo diesel de75 cv. que lo movía sobradamente, en estos dos aspecto si me gustaba el barco, era la cabina, la cubierta y la distribución interior con lo que no estaba contento, así que consulte con varios astilleros, llegando a un acuerdo con uno de ellos para empezar lo antes posible y así con solo unas ideas esbozadas, en plena Navidad, me llamaron para sacar el barco de agua y trasladarlo a sus talleres para empezar ya; en los días siguientes, mientras los operarios desguazaban la superestructura, el encargado y yo debatimos infinidad de cuestiones, intercambiamos ideas y tengo que reconocer la competencia de estos profesionales, saben lo que hacen, te aportan soluciones e ideas que a mi no se me hubieran ocurrido nunca, bien, tras presupuestar las obras y aprobarlas un ingeniero naval, el proyecto de remodelacion dejo de serlo para comenzar a convertirse en realidad.
Mi familia y algunos amigos me decían que hacia el tonto gastando dinero en ese barco, pero obviamente ellos ni lo habían diseñado, ni valorado, ni tenían claro lo que pretendía, por otra parte tampoco di muchas explicaciones, quien debía tenerlo claro lo tenia.
El barco se desmanteló hasta dejarlo en el casco y se sacó el motor, la cabina fue configurada basándonos en diversos modelos aparecidos en revistas y en fotografías que tome en su día en el Salón Náutico de Barcelona, ajustamos las medidas en función de mi altura y distribuimos la ubicación de las literas, la cocina y el aseo; se esbozó una patronera al mismo nivel de la cubierta de la bañera, 80 cm. mas alta que el plan de la cabina, consiguiendo que el motor entrara bajo ella, estableciendo así dos niveles, cabina y patronera-bañera; la borda adosada a la cubierta de popa, se subió uno poco y arrancando de la popa, que también se rectifico para ganar espacio, iba hacia proa convirtiéndose en regala al llegar a la sobrecabina, continuando de esta forma hasta proa donde se integraba con la delfinera, logrando unos anchos pasillos laterales y que la cubierta de proa estuviera mas protegida. Cuando todo estuvo medido y conforme, se construyó un molde de madera que, en una sola pieza, englobaba todo lo descrito, después de lijar y encerar el interior se laminó con Gel-coat, resina de poliester y fibra de vidrio de varios tipos, colocando sándwich en la cubierta de proa y el techo de cabina y reforzando con baos el suelo de la bañera, una vez consolidado se desprendió del molde, quedando lista para colocar sobre el casco, que previamente se había lijado y pintado por dentro, tras acoplarla, la unión se selló con laminado recubriéndola con cinton de madera de pino Oregon. Teníamos el barco formado, ahora le tocaba trabajar a los carpinteros, dotando de suelo a la cabina, confeccionando literas, muebles de cocina, mesas, repisas, armarios, puertas, manparos, escalones, registros, en fin, utilizaron una cantidad de tablero marino tan asombrosa con su precio; todo se fue distribuyendo, mas o menos, donde yo decidía o como ellos me aconsejaban; mientras se lijaba el casco por fuera, se estaba elaborando, con generosas proporciones, la plataforma de baño para integrarla a la popa, así como las tapas del motor y pañoles, también se le dio un repaso a toda la quilla, dándole mas consistencia.
Mis visitas al taller eran casi diarias, siempre tenían alguna consulta que hacerme, sobre como quería tal cosa, o como solucionar las pegas que surgían sobre la marcha, que entre el buen hacer del astillero y mis escasas sugerencias se fueron resolviendo; paralelamente a los trabajos fui confeccionando una relación de accesorios que me hacían falta para cambiar, convenientemente y de forma actualizada, los equipos que estaban muy usados o anticuados, como achiques, presión de agua dulce, duchas, bocina, cuadros de interruptores, etc. , y también los electrodomésticos que tenia que adquirir, todo ellos imprescindibles y que suponían mas y mas dinero, intentamos conseguir el material de mejor rendimiento, en función de calidad precio, pidiendo a cada distribuidor lo que mas me interesaba. Las reparaciones iban a buen ritmo y todo el material pedido se recibió sin problemas y en sus fechas, el motor se fijó en su bancada, que no se rectificó, conectándole el sistema de alimentación de combustible y el refrigeración por agua salada, con sus tuberías, filtros y llaves de paso, así como un sistema nuevo de escape húmedo de gases con colector y silenciador; al tiempo que se sujetaban los depósitos de agua dulce y gasoil, afirmándose la estiba de las baterías, en el casco se perforaban los orificios para la toma y desagüe del sanitario y fregadero, mas el traductor de la sonda. En todo el local se veían los relámpagos, producidos por la soldadura eléctrica cuando construían los candeleros, a la vez la sierra de calar sacaba los huecos para los portillos, el día que llegaron casi me da un infarto al ver la factura.
El verano estaba empezando y yo apretaba con la fecha de finalización, aunque el trabajo principal ya estaba hecho quedaba lo mas entretenido y no por tener más operarios abordo se iba a terminar antes, así que pasando mucha envidia viendo navegar a mis amigos, me resignaba, mientras el electricista completaba el cuadro de mandos, conectaba los desconectadores de las baterías o colocaba los altavoces y daba corriente a las radios, al tiempo que el pintor pedía paso para terminar con lo suyo y poder colocar las antenas, la bocina, las luces de navegación, ósea todo lo que llevaba la embarcación en el exterior, se pintó de patente la obra viva y se colocaron los ánodos de sacrificio. Cuando la plataforma-grua se lo echó encima, limpio y brillante por la pintura de poliuretano, estaba mediado el mes de Julio.
No hubo botadura oficial con la pompa y el boato que requería la ocasión, porque todavía quedaba un montón de trabajo, durante la siguiente semana mi hermano estuvo poniendo a punto el motor,¡ cuanto se lo agradezco ¡ por mucho que le pese a los mecánicos de las náuticas, pero que le voy ha hacer si es un fuera de serie en lo suyo y lo hace encantado al gustarle los barcos, incluso mas que a mi; a la vez se cerraba la patronera con puertas de aluminio y el tapicero entregaba los colchones, tras una semana de retoques por parte de mi padre, mi cuñado y mi mujer, el barco estaba listo para dar avante; soltamos amarras del Club de Regatas de Cartagena una tarde de finales de Julio y aguantando la respiración, empuje hacia delante el mando Morse, muy despacio, a relentí, salimos del pantalan y una vez que el motor tomo temperatura, poco a poco, aceleramos observando, con un nudo en la garganta, el comportamiento del barco; fue toda una explosión de jubilo, navegaba a la perfección, mejor sin duda que antes de la reparación, se comportaba en la mar de maravilla, respondía al timón con alegría y precisión, el trimado era correcto, la distribución de pesos que calculó el astillero era exacta, en la prueba de motor a un régimen del 100% dio 9,5 nudos en el GPS y 8 nudos al 70%, el barco sacaba la roda fuera del agua, no habían vibraciones y el resto de los equipos no tuvieron pegas. Solo restaba probar la habitabilidad, si resultaba cómodo el vivir en él, y nada mejor que el inicio de las vacaciones para comprobarlo, pasando cuatro días abordo con la familia y acompañado por otro barco, hicimos pequeñas singladuras pernoctando en calas resguardadas, terminando el mini-crucero en el mar Menor donde pasaríamos el resto del verano.
Ahora puede ser que de verdad posea el barco que me gusta, personalizado, para mi, muy bonito además de marinero, y bastante mas barato que me hubiera costado una embarcación similar, de ocasión por supuesto, ya que nueva costaría mas del doble de mi inversión total.

Te cuento los numeros:
Adquisicion.400.000 Ptas.
1ª reparacion con mis medios, incluyendo motor Perkins 75 cv. de ocasion: 1.200.00 Ptas.
2ª repacion todo por profesinales: 1.800.000 Ptas

Fotos.
- asi estaba cuando lo compré
- Tras la 1ª reparacion
- Asi esta ahora, lo vendí para pasarme a la vela.
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Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo.

"A veces es mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas". Groucho M.

Editado por sumeke en 12-11-2008 a las 00:52.
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