Para que tu barco te hable es sencillo, solo tienes que saber escucharlo
Por ejemplo los perros o los gatos no hablan, sin embargo si vives con ellos te das cuenta de que ni necesitan hablar, los entiendes con sus gestos, con sus miradas, con sus sonidos y sobre todo con su manera de indicarte que están a tu lado. Un barco es más inerte que un animalito y tiene menos formas de expresión pero los barcos tambien tienen su alma y su manera de hacértelo saber. Solo tienes que sentirlo, fijarte mucho y dejarlo ir. Verás que se mostrará contento cuando rompa en su proa unas olas jugetonas, y se mostrará menos agil cuando aceche una tormenta. Se agitará cuando subas a bordo y te sentirás tan cómodo que si lo notas tan acogedor será porque tu barco está contento de verte.
Mira, yo creo que el mío me llama ahora mismo .... vente pa cáaaa
