Salud y pesetas
Un recuerdo gráfico de nuestra pequeña "operación rescate" , septiembre, proximidades de Ons.
El pollo se tiró a la rapala, y como le ocurrió a Tximista quedó enganchado al anzuelo por el orificio del pico. Cuando pudimos cobrarlo, el animalito ya se había "bebido" el Atlántico entero y no se movía (lo primero que pensé fue en echarle un responso y dejarlo allí en primer tiempo de saludo). El caso es que después de "achicarle" la barriga respiraba , en apariencia no tenía nada roto y se quedó con nosotros. Al segundo día ya se sujetaba en pié bastante agilip*yado - perdón por el tecnicismo forense - , y al tercero saltó por la borda, y al rato se marchó volando.
Para los dos enanos que nos acompañaban, una experiencia inolvidable.

