Yo llevo a mis hijos todos los años, ya van tres, a navegar dos semanas a la escuela de Glenans en Morbihan; "Ecole de voile, ecole de mer, ecole de vie". Enorme las millas de distancia que hay entre su concepción de la naútica y la que se ve por aquí.
La verdad es que es un orgullo participar del nivel; de las intensivas horas de mar; de la responsabilidad; de la categoría de los barcos; de la madurez que dan más de 50 años de historia

de la escuela; de la hospitalidad de un pueblo como el bretón; y de un paraje tan incomparable.