Me enamoré de ella, la Oceanis 31, el el Salón,

pero la muy pérfida sólo me correspondería si soltaba 95.000€ de dote a su padre. Y ahí quedó la historia de amor, ahora sólo es platónico (o sea, ná).
Los ensayos de las revistas son bastante extraños, hablan de orzadas frecuentes, timón corto, etc, pero los pocos usuarios que han pagado la dote y conozco están muy satisfechos de su amor.


para mañana. Hoy, duerme.