Yo tengo un 323, con el que hemos navegado en condiciones adversas y nunca me ha parecido ni endeble ni inestable sino un barco que, como todos, tiene unas características específicas que hay que tener en cuenta a la hora de navegar. Eso si, la maniobra ha sido mejorada sobre la que trae de origen.
Mi anterior (y muy querido) barco fue un Arpege, embarcación muy diferente en concepto y que, como todo en la vida, también tenía sus virtudes y defectos.

