A ver por partes, de rajao nada que creo que de toda la comandilla hemos sido los únicos que hemos llegado a Motril este fin de semana por mar...

aunque tarde.
Siento no llegar antes, pero el parte estaba como estaba y no pudo ser, cuando vosotros estabais de cafeses y paseos por Motril, nosotros arribamos a Almerimar en un enrevesado (por la logística) pero perfecto fin de semana de navegación, como uno necesitaba desde hacía algúnos meses.
Mi cofrade Juan, Armador del Benalwin, estaba pillado al otro lado del cabo, en San José y había que ir a echarle una mano a traer el barco durante el fin de semana, como nos ha ocurrido en otras ocasiones, y allí me fuí el sábado.
Viendo el parte del sábado y anteriores, la maniobra estaba clara. El domingo a las 8 estaba el mar al otro lado del espigón ondulado pero tranquilo, un leve vientecillo de levante, y así, a las 10, tras desayunar y pagar (...caro se ha puesto San José, la leche

) y esas cosas que se hacen en tierra, largamos amarras, no sin cierto nerviosismo por ver si más allá se cumplía la predicción de 'enoooooooormes' olas de mar de fondo. A motor, porque apenas soplaba un F1 de dirección dubitativa. Frente al Castillo (cuartel de la guardia civil, nos pilló
'la' ola de mar de fondo, una despistada, que había decidido no aplanarse esa madrugada, porque el resto de la travesía fué tranquilo de más, nos acercamos a ver la costa de cerquita, mi morro, el de de los Genoveses, Monsul, la vela blanca, y de regalo, al doblar el cabo nos salta un vientecillo de NW, regalo de los roqueteros

, supuse, que nos permitió hacer una agradable navegación sin el Volvo runrneando a unos 4.5 nudos las dos primeras horas. Pero se nos puso muy de proa, y teníamos que dejar en Almerimar a una hora a una tripusol, y bajar de 3 nudos no merecía la pena, total rumbo a Punta Sabinal a motor, sin ola, con una vivsibilidad baja, pero ni frío, ni lluvia ni nada que torciera ese día tan maravilloso. En medio de la bahía vimos delfines y dos inmensos remolcadores que van a recoger no se que inmensa vaina que está amarrada en el puerto de Almería. Comida a base de sandwiches peladillas, aceitunas caballa y mejillones de lata.
A las 17.00 amarrábamos en Almerimar, frente al Segoviano. Con mi coche que llacía en Almerimar desde el sábado, fuimos a recoger el de la tripusol abandonado en San José, llamamos a Sotileza (Juan si tiene su tlfno) para ver si aun os quedaba algo de paella, pero no, todo liquidado...
Vuelta de San josé y en el Segoviano, que siempre nos han tratado muy bien, cenamos un abadejo a la plancha buenísimo, con el resto de la tripulación que venía de Motril para contribuir al día siguiente a la llevada del Benalwind a Motril, tan asustado que estaba todo el mundo de las terribles condiciones que sostenían la AEMET y la EPPE... aquello estuvo como un paltao todo el fin de semana a partir del domingo... Tras la cena dormismos todos a bordo en amor y calentura, con bici incluida. Esta mañana (lunes), retreta temprana, a las 7, y hemos salido en pos de Motril, con una navegadita tranquila, demasiado tranquila, a motor todo el tiempo hasta Sacratif, charlando, hemos visto delfines de lejos, pero el mar estaba como un auténtico plato, parece mentira la que había allí solo hace dos días. Bajo el Cabo hemos podido poner las velas un rato y llegar en unos bordos a la darsena principal de Motril, recoger rápido y volver, que me quedaban aun 400 km de vuelta...
Ni rastro de LTP en el puerto, como debe ser, un tabernario recoje siempre los taburetes rotos antes de irse-
Por cierto, es el primer viaje, en el que desde el 77 llamo con `Lima Tango Papa aquí talytal...' pero no había nadie, ni ayer ni hoy... me mantuve en contacto con un par de SMSs con Polensita, que estaba la pobre liadísima este finde y no nos hemos podido ver, pese a ver de lejos su Cachalote con el Gallardete ondeando entre las lluvias, me encanta reconocer barcos conocidos de lejos.
La verdad es que han sido dos días preciosos, sin sol, pero de navegaciones tranquilas, de confesiones de bañera, y si, me ha faltado conocer a todo ese grupo de cofrades de las fotos, pero... otra vez será.
Un abrazo virtual, ya que de los otros no pudo ser.