Cómo en esas situaciones -y con tripulación inexperta sobre todo-, pasa igual que con las armas, "que las carga el diablo".
En mi caso particular -que voy con una eslora menor de 6 metros-, tengo establecido que, al poner el primer rizo, el personal de a bordo se "calza" los chalecos salvavidas (patrón incluido).
Basta que suba el viento, para que un pasajero (o yo mismo), se vaya al agua y "la liamos".
Quizás sea excesivo, pero mejor curarse en salud, que lamentarse.
Saludos y copas.
