Bueno, aquí he dejado el testimonio gráfico de la Kdda sevillana.
Fuimos llegando puntualmente bajo un cielo que amenazaba tormenta y que a la vista de lo que tenía debajo, no se atrevió a descargar.
Seguramente andaba despistado y pensó que sus fuerzas era mejor reservarlas para mejor ocasión.
Nuestro anfitrión, el cofrade Rezón, nos fue dedicando la mejor de sus sonrisas e invitándonos a subir a bordo del barco más grande de la Taberna y a tomar

, mientras iban llegando el resto de cofrades.
La gula se adueñó de nosotros y fuimos dando cuenta de todos los suculentos platos que sin prisa pero sin pausa, subían a cubierta.
El cafelito puso fin a la degustación y tras la foto de familia y el recuerdo emocionado tanto de los ausentes como de los que han propiciado el nacimiento de esta "tropa", pasamos al coperío.


En esta fase fue cuando notamos que o bien el barco del cofrade Rezón no es tan estable como parecía, a pesar de su tamaño, o que el río Guadalquivir se mueve más de lo que parece.
Buen ambiente, mucha camaradería y sobre todo planes. Muchos e interesantes. Tantos, que es difícil que algunos no se cumplan.
Todavía no habiamos salido del barco y ya estábamos pensando en volver a él.
Un abrazo para todos los que estuvieron de una forma o de otra, para los que se alegran de nuestras alegrías y especialmente para los artifices de que todo esto esté pasando.
Va por ustedes.



