Este faro, visto desde el mar, no te puede dejar impávido. Azotado por el "gallego", detrás de él se encuentra el acogedor y seguro abrigo del puerto castreño.
Entre los antiguos marineros, cuando azotaba el temporal por estas costas, había un dicho que escuche cuando era niño (bueno, aún lo sigo siendo

)
"O a Castro o al infierno"
