Pues... intentando contestar a tu pregunta, Polen, me vienen pensamientos. Confieso que me encuentro en ese momento de la vida en que me alejo rápidamente del sueño infantil de ser princesa, pero lejos aún de poseer el contenido necesario para parecerme a una piratona... me veo más ahora mismo como una polizona pija.
Yo diría, sin embargo, que tú has encontrado la combinación casi perfecta. Quedarse en la mitad justa del camino, equivale a haber encontrado el equilibrio. Ser una Princesa Piratona, versus Piratona Princesa, encuentro que podría ser la esencia materializada de todos esos sentimientos y sensaciones que la tajá hace aflorar,

pero porque existen.
Si hubiera estado con vosotros en ese final de juerga, y en ese instante que ha provocado tu duda, al verte ejecutarla lo habría tenido tan claro como seguramente lo tuvieron tus amigos: Sí.
