Te deseo que ese cruce de charco previsto salga como esperas.
Y aseguro que a la vuelta estaremos aquí, esperando tu relato.
Una pena que no vengas con las sirenas. Nos habríamos conocido y creado esos lazos personales que no se dejan perder.
Espero que a tu vuelta las juntemos de nuevo y puedas venir. Y juntos podamos reir.

Brindo por ello
