Me gusta abundar en el tema de que la condición de trapero o tractorista es circunstancial y se enmarca dentro del momento concreto en el que uno está a bordo, por encima de todo somos personas, y mientras no perdamos esa condición, da igual en qué naveguemos.
Aquellos que van a veinte nudos y cortan la proa a un velero o el velero que maniobra sorpresivamente y obliga a un tractor a maniobrar bruscamente no son gente de mar, son insensatos "al volante".
Brindo por que todos los que estamos aquí seamos gente de mar y no olvidemos a bordo las elementales normas de convivencia, y sobre todo EL REGLAMENTO PARA PREVENIR ABORDAJES EN LA MAR.

