Imagino que al armador no le hara tanta gracia como parece, sin ánimo en absoluto peyorativo, le hace a algunos cofrades ni haber embarrancado, ni el que algunos en este caso auténticos piratas aprovecharan su desgracia para saquear el barco. En fin es lo que pasa en este mundo en que vivimos.
Saludos y unas

para todos.