Mi padre tuvo una fábrica de jabón, y cuando el negocio se fue a pique, mi madre lo siguió haciendo en casa hasta no hace mucho. Hoy día mi mamá política (mente correcta) continúa con la elaboración del jabón familiar con el aceite de oliva que nuestras freidoras van gastando. Aparte de los usos comentados, va muy bien para fregar suelos, para ello, se sacan escamas rallando con un cuchillo las pastillas de jabón y se disuelven en agua caliente, la densidad a gusto del consumidor, mientras más denso quede, menos habrá que echar al cubo de la fregona. Los resultados saltan a la vista con cualquier superficie, y para los alérgicos a los limpiadores químicos, mano de santo.

