Bueno, bueno.
Esta historia puede tener dos interpretaciones.
a) que no nos gusta que nos controlen (aquí me incluyo).

b) que nos "protegen" de aquellos que se pasan de listos y al venderte una embarcación, te la "meten" doblada, y luego se llaman a "andanas".
Es un proceso parecido a los inspectores que, en las tiendas de alimentación, controlan calidades, fechas de caducidad, mantenimiento de la cadena de frio, etc.
Quizás, desde el lado del comprador, esta actitud tenga una valoración positiva. ¡Pero es que en el mundo de la Naútica, estamos ya hartos de tantas inspecciones y normativas!, y más si proceden de la DGMM.
¿Cuales son vuestras opiniones?.
¿Harán públicas las "discrepancias" observadas?.

Mientras tanto, copas y copas para tod@s ...... hasta para los inspectores.


