Cita:
Originalmente publicado por konz
En la obra se aprecia perfectamente la concentración del galeno en el pulso de la mujer enferma.Realmente, hasta hace poco, la observación de los pulsos, la auscultación directa del tórax ( indirecta con el uso de estetoscopio, más por motivos higiénicos), el examen de la orina, la palpación, percusión, etc. eran las herramientas del médico. Eso, la paciencia y la confianza divina, podían deparar o bien la curación del enfermo, si la cosa no era grave, o bien el inexorable viaje en la barca de Caronte. Atípico es que en la cabecera de la enferma no se halle crucifijo alguno, si bien se suple con la imagen de una Hermana de San Vicente de Paúl con un querubín en brazos, imagen harto simbólica de una fe que parece que desapareció en el autor andando los años.
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Bien mirado, Konz! Pero sobre la cabecera hay una hornacina, probablemente para una imagen de la virgen.
Cierto que a los galenos se les morían casi todos los pacientes (las enfermedades, o las curaba Dios o no había dios que las curase), pero su habilidad para el diagnóstico, para detectar la "especie morbosa", se ha perdido junto con la navegación de estima y tantas otras artes de oficio.
Siempre me impresionó que los médicos supieran que el remedio del escorbuto tenía que ser un ácido, sin tener NPI de la mecánica bioquímica. Pura filosofía.