Estimados cofrades:
Nos encontramos ante un nuevo hilo-propuesta de la inconmensurable Atlántida.
Éste que responde, que ya va peinando canas, ha aprendido a leer entre líneas a determinadas provocaciones y a meditar las respuestas, entre las que, al menos, nos cabrían 3 posibles:
- Litigar por el eterno debate sin fundamento de quién es superior, si el hombre (varón) o la mujer (mujer, me niego a llamarle "hembra"). Caer en esta respuesta sería como tratar de comparar a una vaca con un delfín (no, no os riáis, que no hay ninguna intención de hacer analogías con el tema que nos preocupa). Sencillamente, es absurdo, imposible. Somos diferentes y ya está.
- Sacar a ese diablillo que todos tenemos dentro y sacar a relucir todos los defectos de la parte contraria (que los tiene, sin duda
) para concluir que es una falacia y que, ciertamente, el ser humano con colgajos es superior.
- Tener en cuenta que es más importante ganar la guerra que una simple batalla y gritar: "touchèe! Tienes razón. Todas tus argumentaciones son reales. Me has ganado." Con esta actitid, el contrario (la contraria) baja las armas y uno es capaz de sacar un mayor provecho, que es en lo que, de verdad, consiste la batalla de sexos

Personalmente, prefiero la tercera actitud. Es de la que he sacado más ventajas en mi vida
¿Mi opinión? ¡Ah! ¿interesa? ¿Eso cuenta? ¡Qué más da!
