Siempre me han parecido inquietantes los sonidos de las ballenas, y al mismo tiempo, al rato de estar oyéndolas tienen un aire como familiar, como si fuera alguien de confianza que te hablara, dándote calor en un medio frío y hostil.
Me encantaría vivirlo en el agua, pienso que debe ser una de esas experiencias inolvidables que te debe dejar marcado de por vida.
Gracias por el enlace
