Allá por el 95 o 96 tuve la ocasión de salir a ver las ballenas en Cape Cod. No estaba yo demasiado convencido, pues no tenía idea de cuan grande y majestuoso podía ser un bicharraco de esos. Pues bien, el barco de observación tenía unos 25 metros de eslora, navegaba en un día soleado y con mar prácticamente calma.Se veían muchos barcos de recreo pescando, atunes según dijo el guía, para los japos.Dejamos atrás la fiesta del atún,y el barco se puso a relentí.Comenzamos a ver algo que nunca se olvida.Ballenas jorobadas,cuatro, cinco, diez, tan grandes casi como el barco.A bordo iban un par de naturalistas que identificaban a las ballenas por la forma de su aleta, e incluso les habían puesto nombre, claro está en inglés ( la Yenni, la Yessi...

).
A mí, que no me habían importado un bledo nunca las dichosas ballenas, reconozco que me impactó la belleza y la suavidad con que se movían, los chorros de agua vaporizada, los juegos de una madre con su cachalote...

Cofrades, es para verlo, de veras.Nunca lo olvidaré.Veinte metros de ballena al lado justo del barco no se olvidan, no.
Saludos y un descafeinado para irse a la cama.